El baño

Actualizado: abr 20


Tal vez si me quedo en éste cubículo del lavabo hasta que cierren el restaurante, el hombre de mi peor cita a ciegas se habrá ido a su trabajo y yo me podré ir tranquila a mi casa... Aún no puedo creer que la gente me pregunte porque prefiero seguir soltera...


-Tal vez lo haga, pero no lo veo posible. -Me contesta un hombre desde fuera del cubículo de donde me encuentro.

- Señor creo que está confundido o perdido, este es el baño de mujeres. -Le digo, aunque ahora que lo pienso no estoy muy segura, estoy tan confundida que lo único que le falta a mi vergüenza es que en vez de refugiarme en el de mujeres, lo haya hecho en el de hombres.

- En efecto estamos en el de damas y no estoy ni confundido, ni perdido, vengo a salvar a una damisela en apuros, o al menos eso me pareció desde la mesa dónde estaba ubicado. -Me dice en un tono divertido.

- ¿Damisela en apuros? -Le pregunto intrigada.

- Al comienzo de tu cita, cuando te vi llegar al la mesa de la esquina del restaurante, pude notar tu incomodidad con tu acompañante, por lo que deduje que era la primera vez que salías con el licántropo. -Me dice el hombre con bonita voz.

- ¿Licántropo? -Le pregunto.

- Es que tiene pelos por todo el cuerpo, lo lamentable es que el único lugar donde no los tiene es en la cabeza, aunque lo estuve pensando un poco y creo que se podría peinar desde las cejas. -Su comentario me hace reír y debo admitir que pensé lo mismo cuando lo vi llegar a mi oficina a recogerme.

- Bueno al menos ahora te estás riendo...- Me dice en un tono jocoso.

- ¿Es decir que me viste en el restaurante mientras estaba con mi cita a ciegas?

- Como podría haberte ignorado, de hecho creo que todo el personal masculino del lugar te vio llegar con Frodo. -De nuevo me hace reír.

- Qué malo. -Digo con la intención de hacerle saber que estoy prestando atención a lo que me dice.

- ¿Malo yo?, tengo que recordarte que el hombre lobo te reprocho tu amor por la lectura y te confirmó que JAMÁS se había terminado un libro, algo que de por sí, me parece atroz, pero que para más INRI lo hizo en un tono victorioso, como si ser un ignorante fuese algo de lo que estar orgulloso.

- La verdad es que fue horrible, aunque debo admitir que esa no ha sido la peor parte.

- ¿Quieres decir que su manifiesto anti-lectura no es la razón por la cual estás recluida en el cubículo del baño de un restaurante?

- Gracias por tu detallado informe de mi situación.

- Con mucho gusto, es siempre bueno hace una evaluación de la situación en la que uno se encuentra. Pero volviendo a tu cita, si no es por su odio a los libros, ¿cuál es la razón para que nos encontremos hablando a través de una puerta?.

- Bueno la razón para la que estés aquí y estemos hablando a través de la puerta de la seguridad de mi cubículo no la sé, pero si te puedo decir las razones por las cuales huí a este refugio improvisado.

- Por favor, estoy de lo más intrigado.

- La verdad es que aunque me pareció fatal el hecho de que se vanagloriara de no leer... -mi respuesta se ve interrumpida por una señora que desea usar el baño.

- Perdón parece que me equivoque de baño. -Dice algo contrariada la señora.

- No señora, no lo ha hecho, pero verá mi amiga no se siente bien, creo que no le cayó bien el almuerzo, por eso me encuentro acá esperando a que se encuentre mejor y así poder ayudarla a regresar a casa.

- Entiendo. -Le responde de manera educada la señora.

- Disculpe, ¿Le molestaría usar el baño de hombres?. - Le dice el caballero que ha venido con su armadura a rescatarme; este último pensamiento me hace sonreír.

- Para nada joven, es gratificante ver que aún quedan hombres galantes y apuestos, dispuestos a ayudar a una joven en aprietos. Que se mejore señorita. -Me dice la señora, antes de salir y cerrar la puerta.

- Gracias. -Le respondo sin saber si pudo oír mi agradecimiento.

- Es con el mayor de los gustos, retomando nuestra conversación me ibas a decir ¿cuál había sido la razón por la que te estabas refugiando en el cubículo del restaurante, en plena hora del almuerzo?

- Bueno la verdad es que no es una sola cosa, pensé que al haber escogido la hora del almuerzo me había librado de una cita larga, es decir, la lógica me indicaba que, si las cosas no funcionaban como en efecto no lo hicieron, yo podría decir que me necesitaban de manera prioritaria en el trabajo y de esta manera dar por terminada la cita.

- Y ¿por qué no lo hiciste? -Me pregunta.

- Lo intenté más de cinco veces, pero la verdad es que el hombre además de ser infalible a cualquier tipo de indirecta, ha pedido entrada, plato fuerte, postre, café, le falta el Pousse-café y no sé que más puede pedir, pero la cita ha sido eterna, ha sido tan extenso y doloroso como cuando te quitan las cordales.

- Cruel, si señores, muy cruel. -Me dice el hombre riéndose.

- Pero no menos cierto.

- Bueno, pero no creo que comer demasiado sea un pecado ¿o si?

- ¡¡¡El crimen es ser pésimo conversador e inventarte una química que no existe!!! -Le digo desesperada.

- ¿Me estás diciendo que el Tío Cosa piensa que le gustas?

- Me dijo que si quería, podía ir el viernes a una cena familiar para que todos en su casa me conozcan.

- Y tu ¿qué hiciste?

- Esconderme en el baño. -Le digo algo apenada.

- ¿Y piensas salir de ahí algún día?, o mejor, ¿antes de que cierren el restaurante?, porque te recuerdo que escogiste la hora del almuerzo porque pensabas escurrirte de tu cita, lo que significa que quedan al menos 6 horas para que cierren el restaurante. -Su comentario me genera angustia y me devuelve a mi dilema inicial.

-¿Es posible que salgas del cubículo?

- No estoy muy segura. -Le digo pensando en la seguridad que me brinda mi refugio improvisado.

- Lo digo para que podamos encontrarle una solución juntos. -Me dice el hombre de voz agradable.

- ¿Juntos? -Le digo mientras abro la puerta del cubículo.

- Como diría Henry Ford Llegar juntos es el principio. Mantenerse juntos, es el progreso. Trabajar juntos es el éxito.

- Creo que mejor vuelo de mi cubículo. -Le digo sonriendo y es que la señora se quedo corta cuando dijo que era apuesto, tiene los ojos verdes, el pelo negro, la nariz perfilada cual escultura griega, unos labios carnosos y en cuento al cuerpo, puedo ver que su espalda es ancha, como la de alguien que debe practicar natación o algún deporte; es un hombre de negocios, lo concluyo porque está de corbata, aunque no tiene la chaqueta puesta.

- Lo siento, es que no puedo dejar de ser financiero, ni en situaciones como está. -me dice con un sonrisa. El momento se ve interrumpido por el sonido de mi celular, es un mensaje de texto del sujeto peludo.

- ¿El novio?

- Si me escuchaste cuando dije que pensaba quedarme en el cubículo hasta que cerrara el restaurante, seguro que también pudiste oír cuando dije que no podía creer que la gente me preguntara porque prefiero seguir soltera...

- Es cierto, pero no está demás preguntar.

- ¿Por?

- Antes de responder tu pregunta, el mensaje ¿es de...?

- El señor de los pelos. -Le digo mientras lo leo y me sonrío con algo de indignación.

- Perdona y qué dice el hombre lobo para que te haga sonreír. -Me dice algo celoso, o al menos eso creo, por lo que le miro con una ceja levantada.

- A ver no puedo evitar sentir celos de un hombre que te hace sonreír. -Su comentario me sonroja.

- Lee tú. -Le digo mientras le paso el celular

... Creo que no te sientes bien y aunque me encantaría esperar a que salieras del baño, me llamaron del trabajo y tuve que dejarte, tranquila que pagué el almuerzo y deje algo de dinero para que puedas tomar el bus de regreso a tu trabajo, Envíame tu dirección para recogerte el viernes en la noche, para la cena en mi casa y que así conozcas a mis padres, seguro te aceptan como parte de la familia... un abrazo...

- Déjame ver si entiendo, este hombre te deja plantada en un restaurante con la seguridad de que estás indispuesta y tiene la audacia de invitarte a conocer a su familia para que como ganado te evalúen y aprueben.

- ¿Viste porque huí al baño?

- En efecto, la verdad es que me disculpo en nombre de todos los hombres decentes del planeta y creo que por la raza masculina en general, por el espantoso comportamiento de este ... bueno no sé que tipo de especie es.

- Gracias y no creas que no me he dado cuenta que nos has contestado mi pregunta.

- ¿Cuál?

- La de ¿por qué no está demás preguntar si tengo novio?

- Porque debe admitir que el rescate no lo hice con fines meramente caballerosos.

- ¿Quieres decir que tenías una doble intensión? - Le pregunto con la ceja levantada.

- La verdad es que lo hice con un plan en mente.

- ¿Te molestaría compartirlo?

- Primero invitarte a cenar, no te preocupes a un restaurante con un baño bonito, espacioso, con esos sofás cómodos donde puedes tener una conversación agradable. -Me dice con una media sonrisa.

- Me parece. -Le digo.

- Luego de varias citas, quiero llevarte a que conozcas a mis padres y si todo sale como estoy seguro de que lo hará, hacer que dejes tu estado de soltera, para muy bien acompañada...

Luego de oírle no puedo evitar sonreír, porque la verdad es que quiero conocer ya a sus padres..



Nickole Naihaus

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