Borges y Las apilleristas: El arte como Lenguaje Universal

Actualizado: 22 de nov de 2020



Esta entrada, busca poner a dialogar varios de los poemas de Fervor de Buenos Aires con algunas piezas de las apilleristas chilenas, con el objetivo de plantear una reflexión acerca de la forma en la que las palabras, los versos, los sacos de harina, los hilos y las telas, se hacen arte, que permite expresar testimonios personales y vivenciales. Sobre como cada obra logra conmover de manera íntima al espectador, preservando una memoria colectiva o en el caso de Borges, personal.


Primero contextualizaré la obra de las apilleristas chilenas, para luego hablar de manera breve del poemario FERVOR DE BUENOS AIRES desde una lectura personal. Comentaré acerca del estilo de sus versos, los temas y su composición; una vez establecidas las bases de ambos referentes, pondré a dialogar algunos de los versos de los poemas de Borges con ciertas piezas que he escogido de las apilleristas, selección realizada a partir del sentimiento que despertaron en mí, al lograr conmoverme de forma íntima; para terminar con unas conclusiones sobre la poesía y la apilleria como testimonio, denuncia y espacio de reflexión.


”Convencidos de caducidad

por tantas nobles certidumbres del polo,

nos demoramos y bajamos la voz

entre las lentas filas de panteones,

cuya retórica de sombra y de mármol

promete o prefigura la deseable

dignidad de haber muerto.”

(RECOLETA, Borges 1923 - Pág 13)


Desde la desolación de una dictadura que ha acallado de manera violenta cualquier forma de resistencia, nacen un grupo de mujeres valientes, que ha logrado a través de sus manos, confeccionar el testimonio de las voces desaparecidas, el dolor de la pérdida y la miseria que trae la muerte de sus seres queridos.

Las apilleristas chilenas, son mujeres que viven en poblaciones marginales, la mayoría en extrema pobreza, generalmente en las afueras de la capital, con edades que van desde los 25 hasta los 50 años de edad. Ellas han sufrido los vejámenes de una dictadura que ha cobrado la vida de sus esposos, padres, hijos, hermanos, entre otros. A partir de 1974, gracias a los auspicios de la Vicaria de la Solidaridad (una institución de la Iglesia Católica creada para proteger los derechos humanos), estas mujeres obtuvieron un lugar donde poder trabajar sus creaciones, cada una con un mensaje personal, por medio del cual además de poder contar su testimonio, encontraron una forma de alimentar a sus hijos, la mayoría de padres muertos o desaparecidos.


Desde el anonimato de la artesanía, para el observador superfluo, quien interpreta la obra como un souvenir, se ha camuflado una historia de vida, un recuerdo, una denuncia y se ha protegido a la creadora de la persecución patrocinada por el gobierno.

Ellas han encontrado en la apilleria “creación de carácter popular y de temática delineada para resistir y protestar contra la dictadura militar” (Agosin, 1985 -Pág 524), una forma de resistencia al régimen opresor, “Cada arpillera y arpillerista, lúcida de su misión, exponen el devenir político del país, las torturas, la falta de agua, el exilio. Sonvivencias, escenas puestas sobre una tela que comunican visualmente lo que la palabra no uede ante el silencio impuesto”(Agosin, 1985 -Pág 528) 




Borges y lo que la palabra logra conmover:


Y es a partir de lo que la palabra no logra decir, en donde he encontrado el dialogo con Borges, porque en Fervor de Buenos Aires la palabra más que decir conmueve, dialoga y evoca en el lector sentimientos de ausencia, perdida y anhelo, entre otros.


En este libro nos encontramos con un joven entusiasta por la palabra y el verso, a quien la emoción y el deseo de reencontrar la ciudad que ha dejado hace años, lo hace apoyarse en el ultraismo, para que, al eliminar los ornamentos y reducir la lírica a metáfora, se le de preponderancia a la imagen y la emoción que quiere despertar. En Fervor hay una relación estrecha entre el paisaje y el alma del escritor, la retórica consigue expresar de manera objetiva la visión de lo existente y sensible. Es por medio de la ciudad, sus barrios y calles, que Borges logra abrirse al otro, crear un nuevo tiempo e inmortalizar un instante, un momento que como lo dice en su prólogo es “trivial y fortuito”, con metáforas esencialmente visuales.


El Jardín de Borges “...es como un día de fiesta, en la pobreza de la tierra” (Borges 1923, Pág-36), mientras que el evocado en el lector, quien intuye y siente por medio de la palabra hecha trazo, es distante a Buenos Aires; esas arenas, ese desierto, puede transportarnos al desierto de Atacama, donde muchas mujeres aún buscan los restos de sus esposos, hermanos, amigos y familiares, o al campo de Pisagua, donde murieron miles de refugiados, los versos de este libro, tienen la potencia de transportarnos a miles de instantes personales.

En este poemario Borges se decide redescubrir un Buenos Aires que le es extraño, por medio de una poesía depurada, con un uso excesivo de imágenes que permite al lector hacer apilleria del poema.


El verso hecho apilleria:




Libre de la memoria y de la esperanza,

ilimitado, abstracto, casi futuro,

el muerto no es un muerto: es la muerte…

(REMORDIMIENTO POR CUALQUIER MUERTE Borges 1923 - Pág 35)



Un poema como REMORDIMIENTO POR CUALQUIER MUERTE, expone uno de los sentimientos más profundos y temidos por el hombre, el de haber perdido algo, una oportunidad, un ser amado, la esperanza, la cordura, en algunos casos el decoro, la dignidad, la moralidad, el sentido del honor, algo tan profundo que dejará un huella profunda en e lalma, un remordimiento; además de que es directo desde el titulo al enunciar la muerte. Estos versos y temas conversan con varias de las piezas de las arpilleras, como la que encontramos antes del párrafo, en donde una mujer ha decidido exponer el fusilamiento de varios hombres en el campo de concentración de Pasagua, además de denunciar la muerte del futuro de miles de hombres, el amor de muchas mujeres, una pieza que con el tiempo refleja el remordimiento que siente un país y la sociedad en general ante sus actos. 



Ciegamente reclama duración el alma arbitraria

cuando la tiene asegurada en vidas ajenas,

cuando tu mismo eres el espejo y la réplica

de quienes no alcanzaron tu tiempo

y otros serán (y son) tu inmortalidad en la tierra.

(INSCRIPCIÓN EN CUALQUIER SEPULCRO Borges 1923 - Pág 37)




En INSCRIPCIÓN EN CUALQUIER SEPULCRO, nos encontramos con la inmortalidad a través del otro, el árbol que se cae porque es escuchado por los lectores, para mi, ese otro en Borges, son estas valientes mujeres que han hecho denuncia de sus arpillerías, heroínas anónimas que “Por medio de los rústicos hilos se preserva una memoria colectiva, escrita-cosida por aquellas anónimas y tantas veces ignoradas mujeres. Ellas, al dar cada puntada, se arriesgan, al igual que la escritora que en cada palabra se atreve a ser ella y decir su verdad. “(Agosin, 1985 -Pág 524). Mujeres que como se muestra en la imagen se arman de valor para denunciar las atrocidades de la dictadura.


Es gracias a ellas que miles de testimonios han sido preservados y que una verdad que trató de ser acallada de manera violenta, se ha develado al mundo. Son ellas quienes han inmortalizado a sus desaparecidos y quienes como dice Agosin han creado “…una dinámica vital en la historia de su país.”(Agosin, 1985 -Pág 524)


“…Está en ti la ventura

como la primavera en la hoja nueva.

Ya casi no soy nadie,

soy tan sólo ese anhelo

que se pierde en la tarde.

En ti está la delicia

como está la crueldad en las espaldas.”

(SÁBADOS Borges 1923 - Pág 50)



SÁBADOS es uno de los pocos poemas de amor que tiene Fervor de Buenos Aires. Un amor, que al parecer, empieza con una infatuación que madurará en amor. “Tú, que ayer sólo eras toda hermosura, eres también todo el amor, ahora”, un poema que a la primera lectura me conmovió, pero que al releer, pude ver como sus versos se conectaban con las apilleristas, aquellas mujeres que también se enamoraron, pero que con el pasar del tiempo y a causa de los vejámenes de un régimen dictatorial, han visto convertidos sus amores en “anhelos que se pierden en la tarde.”. Son ellas las aventureras, la primavera reflejada en los colores de sus obras, la delicia que aún se preserva en un amor incondicional que las hace denunciar y testimoniar que sus seres queridos y amados, estuvieron y están entre nosotros, así sea tan solo en la memoria, son ellas las que han declarado la crueldad que cargaron en las espaldas.


“No sé si Rosas

fue sólo un ávido puñal como los abuelos decían;

creo que fue como tú y yo

un hecho entre los hechos

que vivió en la zozobra cotidiana

y dirigió para exaltaciones y penas

la incertidumbre de otros.

(ROSAS Borges 1923 - Pág 31)



ROSAS es un poema que hace referencia al dictador argentino, quien como el mismo Borges enuncia es considerado como “La imagen del tirano”; el poema conversa de otra forma con las apilleristas, pues en este se habla desde el lado del victimario y se lee una dicotomía entre juzgar, odiar; olvidar o perdonar “Ya D-os lo habrá olvidado, y es menos una injuria que una piedad, demorar su infinita disolución, con limosnas de odio”.


Como se puede ver en la obra de arriba, las apilleristas se resisten a olvidar y no están dispuestas a que el tiempo disuelva la memoria de sus seres queridos y los vejámenes de los que han sido víctimas ellas, no permitirán que “…el olvido barra su censo de muertes, porque son venales las muertes…”


Quiero concluir con el poema que para mi encierra el sentimiento que atraviesa la obra de todas estas valientes mujeres, AUSENCIA.


“Tu ausencia me rodea

como la cuerda a la garganta,

el mar que hunde”

(AUSENCIA Borges 1923 - Pág 44)


Es esta ausencia la que mueve a estas mujeres a crear, que en las noches solitarias las hunde en un mar de desesperación y las ahoga en las mañanas, cuando deben luchar por sobrevivir y sacar adelante una familia mutilada ”Habré de levantar la vasta vida, que aún ahora es tu espejo: cada mañana habré de reconstruirla”, con el desazón de saber que mientras ellas están libres, sus seres queridos han sufrido un destino trágico “Desde que te alejaste, cuántos lugares se han tornado vanos, y sin sentido, iguales a luces en el día”.


Conclusiones:


FERVOR DE BUENOS AIRES ha sido una caminata por un tiempo amplio, en donde los sentimientos hechos espacio me han permitido dialogar entre los versos y las apilleristas, valorando cada palabra como un trazo dibujado de manera intencional, con el cuidado de quien es un apasionado por su arte, un Borges que ha buscado conmoverme a través de imágenes, que he traducido en obras coloridas, que denuncian atrocidades. “Resulta un tanto sorprendente que a pesar de la temática de clara denuncia, de desolación y hasta de desesperación, la arpillería no es lúgubre. El intenso colorido, los personajes en movimiento, los árboles verdes, el anhelo de agua fresca y la cordillera de los Ándes enmarcando todas las arpilleras, transmiten esperanza de vida distinta.”(Agosin, 1985 -Pág 529)

Ambas formas de arte se han construido como testimonio personal, cuya calidad incuestionable las ha convertido en historia y un espacio para sentir, reflexionar y dejarse sorprender por un nuevo microcosmos creado por alguien valiente, que ha querido compartir su persona. Obras que podrán si el lector se lo permite, develarle un pedazo de lo que es.


Bibliografía:


1. Borges, Jorge Luis (1923). Fervor de Buenos Aires. IMPRENTA SERRANTES.

2. Agosi, Marjorie (1985). Agujas que hablan: Las Arpilleristas Chilenas. WELLESLEY COLLEGE.


#novela #grandesautores #géneroliterario #borges #apilleristas #art #arte

107 vistas2 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo