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La mariposa y el bonsai

Actualizado: 17 feb




Como diría Don Quijote de Miguel de Cervantes Saavedra, en un lugar en medio de la montaña, de cuyo nombre la verdad no puedo acordarme, me encuentro perdida y sin poder localizar a mis compañeras de tropa. Habíamos acordado que si una se perdía, debía quedase en el último punto donde fue vista y vio a las demás, a la espera de que volvieran por ella. El problema es que el tiempo ha pasado y comienzo a inquietarme pues no quiero quedar a la deriva en la noche y a merced de las tropas españolas. Escucho unas pisadas y como puedo me escondo, pero al parecer lo hago terriblemente mal, porque escucho cerca de mi oido:


-¿Estás perdida? -Me pregunta en un tono muy bajo, casi en un susurro un desconocido, uno muy apuesto, que menos mal es uno de los nuestros. Lo digo, porque no tiene ese acento marcado de los hombres del viejo continente.

-En aras de la verdad, sé donde estoy. Mi problema es que he perdido a mi grupo. -Le digo con desconfianza,

-¿Podrías acercarte un poco más? -Me pregunta el desconocido.

-¿Para que puedas degollarme? -Le digo indignada.

-Vengo siguiéndote desde hace más de cuatro horas. Si quisiera matarte lo habría hecho cuando estábamos ascendiendo la montaña. Y por favor no grites, que seguimos en terreno enemigo. -Me dice cansado, sentándose contra unos arbustos.

-¿Por qué? -Le pregunto horrorizada al saber que me viene siguiendo y lo más importante es que no me había dado cuenta.

-¿Por qué te degollaría?, no lo sé, lo has dicho tu, no yo. -Me pregunta horrorizado.

-¿Por qué me vienes siguiendo?

-Para protegerte. -Me dice en un tono calmado, vigilando a nuestro al rededor.

-¿Acaso nos conocemos? -Le pregunto inquieta.


En ese momento oímos como se acerca alguien y el extraño me hace una seña y me ayuda a esconderme con él.

-No digas nada. -Me dice mientras me aprieta la mano para darme seguridad y me muestra su cara, develando que es alguien que conozco de mi pueblo, es José Ignacio, el saber que nos conocemos de pequeños me tranquiliza.

-¿Estáis seguro que es aquí? -Pregunta un español.

-Eso nos ha dicho el exnovio, ¿cómo es que se llama el traidor?

-Gabriel, ese fue quien nos ha dicho que su novia vendría con unas mujeres para apoyar la famosa causa de independencia. -Dice otro español.

-Pues aquí no hay pisadas, de hecho no hay rastros de que alguien haya caminado o siquiera estado en estas montañas.

-Otra falsa pista, recoged todos que nos vamos. -Voy a salir pero el sujeto me retiene.


El tiempo pasa y sin poder evitarlo el cansancio me vence y me caigo casi literalmente del sueño. Cuando despierto, es de noche y puedo ver que estoy acostada en unas ramas y cubierta con algo de ropa. Miro a mi alrededor y veo que el sujeto ha montando guardia, cuando me muevo me mira para evaluar si me encuentro bien.

-Me he dormido. -Le digo con pena.

-Estabas cansada. -Me dice sin darle importancia.

-No puedo creer que Gabriel. -No puedo terminar la frase de la indignación-

-Te haya traicionado, no pienses en eso y mucho menos ahora.

-¿Por que no?, el hombre con el que casi contraigo matrimonio me ha traicionado. Siento como la traición corre mis venas.

-¡Para!, ese es el camino para no llegar.

-¿A dónde?

-A ningún lugar.

-¿Podrías ser más claro?, porque la verdad es que estamos perdidos, me acabo de enterar que el amor de mi vida me traicionó, no tenemos comida, mis compañeras de lucha me olvidaron y...-Siento que estoy a punto de perder el control, por lo que respiro varias veces para serenarme. Lo último que quiero es llorar en frente de un desconocido.

-Voy por partes, lo primero es que no estamos perdidos, estamos en medio de la cordillera central, para ser más exactos estamos en terreno enemigo, los españoles no están tan lejos de nosotros y el camino que tenemos antes de alcanzar a nuestros compañeros de lucha es largo. No puedo tenerte distraída pensando en algo que no tiene importancia, porque no es el amor de tu vida, de hecho si mal no recuerdo tu terminaste con él, por lo que de ese episodio lo que más me preocupa es que tenemos un traidor entre nosotros. Ahora necesito que descanses.

-Perdona pero no tienes que preocuparte, puedo seguir si necesitamos hacerlo. -Me disculpo por mi episodio.

-No, necesito que descanses.

-¿Para?

-¿Siempre has sido así de preguntona?

-Desde chiquita.

-No podemos seguir caminando por la montaña con tan poca luz, no es seguro, no vemos bien el terreno y tampoco podemos exponernos a que nos vea el enemigo.

-Pero ¿y mis compañeras de tropa?

-Ellas están siendo cuidadas por mis compañeros de pelotón, lo que me preocupa es que entre ellos se encuentra tu exnovio.

-¿Lo conoces? -Le pregunto mientras veo como acomoda un montón de hojas en una cama improvisada.

-Recuéstate por favor. -Me dice.

-¿Y tú?

-No te preocupes, yo haré guardia. -El tiempo pasa y la verdad es que no puedo dormir, así que prefiero hacerle compañía. Me acerco a donde está y le pregunto:


-¿Tu borraste las huellas verdad?

-Cuando tus amigas llegaron donde estábamos, lo primero que noté es que tú no venías con ellas, luego vi la cara de Gabriel y salí a galope a buscarte.

-¿Por qué?

-Porque él también notó que no habías llegado con ellas y tu ausencia no le inquietó. En ese momento entendí que algo malo te había pasado. -Como no entiendo muy bien lo que me dice, prefiero quedarme callada y no decir alguna cosa que pueda molestarle.

-Supe que algo te había pasado porque, si hubiera sido mi novia quien faltaba dentro de un grupo de compañeras de lucha, yo me habría subido por las paredes de sólo pensar lo que te habría podido pasar para no llegar con las demás. Pero Gabriel estaba muy tranquilo, lo que significaba que él sabía que algo te había pasado y la única razón posible del peligro que estabas enfrentando o por enfrentar, es porque él estaba detrás de lo que sea que te hubiera pasado.

-Gracias. -Le digo y me quedo callada, entiendo que hubiéramos terminado y que con ello el amor pudiera morir, pero no puedo entender su traición.

-¿Sabes que siempre me has gustado? -Me dice de la nada.

-¿Perdona? -Esa declaración no me lo esperaba.

-No tienes que disculparte por nada, mucho menos por sentir dolor por la traición de Gabriel. Y la verdad es que te prefiero sorprendida a dolida.

-¿Tú sales con la mujer más hermosa del pueblo? -Le digo mientras me acomodo mejor.

-Eso no es cierto. -Me dice.

-¿Qué no es cierto? -Le pregunto sorprendida.

-Que salgo con la mujer más hermosa del pueblo. De hecho siempre me has parecido la mujer más hermosa del pueblo. ¿puedo preguntarte algo?

-Claro.

-¿Por qué dejaste tu compromiso?

-Porque no puedo ser un cactus como quería Gabriel y porque siempre seré una mariposa y no una mosca.

-Perdona, pero no te entiendo.

-Lo que pasa es que él me ha dicho que debemos ser como los cactus, que no demandan ningún tipo de cuidado y sobreviven largas temporadas sin agua, en condiciones difíciles, sin agua, calidad de suelo, luz especial, bueno tu me entiendes. De hecho me dijo que debía evitar ser como los bonsáis que demandan atención y son difíciles de cuidar.

-¿Que clase de idiotez es esa?, si tu eres una orquídea preciosa, ¿por que deberías rebajarte al nivel de una planta que no tiene mucho que ofrecer?. Además, el amor es algo que se construye día a día a partir de detalles, del cuidado y el cariño. -Me dice bastante indignado.

-Pues Gabriel me dijo que debía ser un cactus. Y también me criticó por mi llamado a la lucha.

-¿Disculpa? -Me dice muy irritado, volteando su cara para dedicarme toda su atención.

-Me dijo que este llamado a la lucha, a estar en el frente de batalla, no era más que el capricho de una mujer aburrida e ignorante, que no sabía los sufrimientos de la batalla, que si él pudiera salirse de esa responsabilidad lo habría hecho.

-¡Esa rata inmunda! Gabriel es una persona que al parecer no tiene mucho que ofrecer a la lucha, el deseo de independencia no es una obligación, es un deber moral que sientes dentro de tu ser, no se puede imponer. El hecho de que seas valiente y te hayas unido a nosotros, muestra la hermosa joya que eres, la calidad de persona, la valentía y los valores con lo que fuiste educada, Como te dije hace unos minutos, la mujer más hermosa y valiosa que he conocido.

-Lo más difícil es que Gabriel es una mosca. -Le digo con rabia.

-Ok, de nuevo me perdiste.

-¿Has estado con alguien que lo único que puede hacer es ver el lado negativo de las cosas?, como las moscas que siempre buscan... bueno tu me entiendes.

-Ahh, ya te entiendo, las mariposas están en las cosas hermosas, mientras las moscas siempre están en el estiércol.

-Así es y sé que es horrible que lo diga, pero es que... -En ese momento me toma de la mano y me dice.

-No tienes que disculparte, entiendo perfectamente lo que me dices. -Su contacto me reconforta por lo que le pregunto.

-¿Y tu novia?

-Resulta que a mi me gusta cuidar a bonsáis, no a cactus y amo las mariposas y detesto las moscas. -Su comentario me hace reír, pero no dejo que me distraiga y le pregunto directamente:

-¿Y María?

-Ella se endilgó el título, pero nunca salimos, la verdad es que nunca me tomé la molestia de contradecirla, porque odio el chisme y haberla desmentido sólo habría traído más drama.

-¿Entonces? - le pregunto mientras vemos como empieza a amanecer.

-Entonces Lucía, sé que nuestra odisea está comenzando, que no estoy seguro de que podamos salir vivos de acá, aunque te prometo que haré todo lo que esté en mis manos para que lo logremos. Sé que estamos en terreno enemigo, que te acabas de enterar de la traición de tu ex y que aún tenemos más de una batalla que enfrentar, pero debo preguntarte y pedirte que me permitas acompañarte en tu camino y me permitas amarte mientras creces, luchas, amas y enfrentas la vida como la hermosa mariposa que eres. Te pido que me dejes cuidarte como el valioso bonsái que eres.

-Si a todo. -Y con un beso cierro la promesa de una vida llena de amor, en medio de una lucha que me honra poder enfrentar a su lado.


Fin.


Nickinaihaus


Nickole Naihaus


Nickole Naihans




P.D. Quiero aclarar que es una historia de ficción producto de la creatividad mía, no pretende otra cosa que entretener al lector.






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