Cartagena

Actualizado: mar 15


Oigo sonar mi teléfono, creo que lo deje en ... mi cerebro tarda unos segundos en conectarse con la realidad y mientras lo hace, trato de recordar dónde dejé mi celular la última vez antes de irme a dormir. Sigue sonando y creo que lo oigo en el piso; intento abrir los ojos pero estos se rehusan a seguir instrucciones y es que debo ser honesto conmigo, estoy agotado y no es para menos, pues la semana que pasó estuvo realmente atareada. Al estar acercándose el verano, todas las marcas, blogs y portales de moda solicitaron mis servicios como fotógrafo, por lo que he tenido que estar en varias sesiones de fotos en los cuales los tapabocas, los guantes desechables y demás implementos de bioseguridad contra el COVID han sido los protagonistas; relegando a un segundo plano las prendas de vestir, el maquillaje, las modelos y en general el glamour que caracteriza la moda. El teléfono para de sonar por unos segundos, los justos para que pueda levantarme de la cama, prendo la luz del cuarto, veo el reloj y puedo comprobar que son las 04:00 de la madrugada, me cuesta trabajo creer que es sábado o ¿debería decir domingo en la madrugada?, el tiempo pasó volando y casi no pude disfrutarlo.


La semana comenzó con un viaje de trabajo a Cartagena, el cual contó con una programación fotográfica muy variada, el lunes tuve un catálogo de ropa interior para una reconocida marca, acepté el trabajo porque es una empresa con la que he trabajado desde hace un par de años; estaba preparado para que fuera un experiencia más que memorable, una secuencia de momentos inspiradores capturados en el menor tiempo posible, todo gracias a la atmósfera creada por la productora, aunque lamentablemente la realidad nos golpeo en la cara y nos insoló el cuerpo a más de uno.


Había que mantener la distancia recomendada de dos metros en cada trabajo, distancia que no podía resultar en una excusa para no mantener el cuidado suficiente que exige el arte de capturar momentos especiales, inmortalizar la belleza de las modelos y transmitir al espectador la magnificencia de las prendas y de los accesorios. Yo, como fotógrafo contratado era el responsable de lograr que la relación modelo-fotógrafo no se rompiera, que la intimidad que se genera entre quien inmortaliza el momento y quien protagoniza la foto, esa que crea la magia que luego queda plasmada en la fotografía se mantuviera intacta, de lo contrario el resultado terminaría siendo catastrófico.


Estábamos en uno de los hermosos barrios con arquitectura colonial de la Ciudad Amurallada, éramos un equipo pequeño no creo que llegáramos a 15 personas, todas expuestas al sol inclemente del medio día, todos poniéndole el corazón al asunto, todos menos uno, una de las modelos más conflictivas con quien he tenido el disgusto de trabajar. Una mujer muy hermosa sin duda, pero con una actitud bastante desagradable a quien las circunstancia llevaron al límite; no sé si fue debido al calor, la poca brisa o la inexistente sombra, o el tapabocas que debía usar entre las tomas, el caso es que la modelo terminó sudando más de lo normal, lo que hizo que el maquillaje se le corriera en varias ocasiones y la complicidad que siempre logro mantener con mis modelos se vio interrumpida por el berrinche de aquella mujer:


- ¡¡Odio el tapabocas!!, ¿no es posible que hagamos la sesión en media hora?, para algo eres uno de los fotógrafos más reconocidos del país, a ver si puedes mostrar un poco de ese talento y resumir la sesión de fotos de un día a dos horas. -Me dijo de mala gana la modelo.

- Es posible que seas un poco más amable, todos estamos poniendo de nuestra parte para que la sesión salga lo mejor posible, no sobra decir que aun estamos en pandemia y que aunque necesitamos el trabajo, no por eso podemos descuidar las medias de bioseguridad. -Le contestó Manuela la productora.

- Mira... -Le iba a contestar la modelo, pero Manuela la interrumpió para decirle.

- ¡Ah! y antes de que lo olvide, en efecto Carlos es un excelente, calificado y muy profesional fotógrafo, que sin duda alguna siempre hace arte de su trabajo, pero no deberías olvidar que la agencia te paga por un día, si termina la sesión en dos horas creo que verás tu paga reducida en más de un 70%. -Como dije antes, Manuela es la profesional encargada de la producción, alguien con quien he trabajado en varias sesiones fotográficas y con quien disfruto realizar mi labor porque además de ser competente, disciplinada, atenta a los detalles y recursiva, también es encantadora, bonita y con un derrier de infarto; lastimosamente por alguna razón que desconozco siempre que la invito a cenar o al menos a un café, me esquiva y prefiere irse a dormir, o terminar de recoger la producción, o pone alguna excusa para no salir conmigo.

- Lo dice la mujer que se dedica a pegar cinta en los zapatos y nodrizas en la ropa, eso lo puedo hacer yo en la cama. -Le responde la modelo de mala gana, haciendo alusión a las actividades de asistente de producción que está realizando Manuela, todo debido al recorte que han hecho las marcas con intensión de seguir invirtiendo en publicidad pero de manera más controlada.

- Me dicen que haces más de una cosa en la cama, al parecer así es que te has labrado una carrera en la industria de la moda. -Le contesté yo de mala manera y es que aunque no me gusta denigrar a las mujeres y menos con cosas sexuales, no me gustó como humilló a Manuela.

El problema con mi respuesta fue que no calculé mis acciones y la modelo a manera de venganza por mis palabras, lastimó con el zapato que traía puesto a Manuela en la mano, aprovechándose de que lo estaba sellando para evitar que se dañara. Viendo que comenzaba a sangrarle la mano a Manuela, me acerqué corriendo al igual que sus compañeros de producción para ayudarla.

- Eso es para que no se te olvide tu lugar, yo soy la estrella y tú una idiota más a sus pies. -Mientras me acercaba logre oír como le decía eso a Manuela y no sólo las palabras sino el hecho de que no mostrara arrepentimiento alguno me hizo encolerizar, por lo que intervine en la situación para demostrarle su lugar y quién tiene el poder en esta sesión fotográfica.

- ¿Te encuentras bien? -Le pregunte a Manuela mientras cogía un pañuelo que me entregó un amigo de producción con una mano y con la otra hacía una llamada en mi celular.

- Deberías preguntarme a mí, fotógrafo del tres al cuatro, YO SOY la modelo. -Recuerdo que me dijo la modelo en medio de un berrinche, mientras llegaba corriendo a donde estamos Andrea, la representante de la marca para quien hacíamos la producción.

- ¿Estás herido? -Me preguntó Andrea afanada poniéndose a mi altura.

- ¡Como si lo estuviera! - Digo categóricamente

- Gracias por venir tan rápido, tengo una pregunta y dependiendo de tu respuesta, una demanda que hacerte. -Continue diciendo.

- Claro dime, quieres que hablemos…-Recuerdo que no la deje terminar, porque no deseaba ir a un lugar diferente, quería que la modelo se enterara de cuál era su lugar.

- Quiero hablar acá, para que se entere toda la producción incluida la modelo.

- Están bien. -Me contestó Andrea algo inquieta, jamás me había visto así.

- Quiero empezar por preguntarte, ¿es a mí a quien la compañía quiere para el anuncio, o les sirve cualquier otro fotógrafo? -Le pregunté mientras sostenía el pañuelo en la mano de Manuela, quien forcejeaba conmigo para soltarse.

- Pero ¿qué dices?, tuvimos que aplazar cuatro veces esta producción para poder conseguir que fueras nuestro fotógrafo, obvio que es a ti a quien queremos, siempre que trabajas con nosotros las campañas son un éxito. -Me contesta con un hecho que yo de antemano sabía y era que la marca había preferido postergar su producción para acomodarse a mi agenda.

- Me permites un segundo -Le digo a Andrea para luego dirigirme a Manuela, quien continua tratando de soltar su mano de entre las mías.

- ¿Es posible que te quedes quieta un segundo y dejes de forcejear conmigo como si fueras una niña pequeña?, para que pueda tener una conversación adulta con la jefe de la marca -Le digo a Manuela en un tono paternalista, como cuando un padre reprende a una hija por inquieta.

- Perdón. -Recuerdo que me dijo arrepentida Manuela.

- Entonces, con base en tu respuesta de que soy YO a quien la marca prefiere, aquí viene mi demanda, no deseo trabajar con esta modelo jamás en la vida. -Dije señalando a la mujer en cuestión, en el mismo tono que la modelo le había hablado a Manuela hace unos segundos.

- Perdona, SOY YO…-La pobre modelo no pudo terminar de hablar porque Andrea la interrumpió para decirle.

- Perfecto, estas despedida, coge tus cosas y ve al aeropuerto, ya le indico a la agencia que no queremos volver a trabajar contigo y de pasó le indico a tu manager lo mismo. -No sobra decir que la modelo fue reemplazada en un dos por tres y Manuela no necesitó más que una cura para seguir trabajando. Es anoche pude pasar un rato agradable con ella, gracias a que estaba reunida con algunos de los profesionales de producción cenando, allí descubrí que además de hermosa Manuela es muy inteligente y culta, algo refrescante en mi línea de trabajo donde la mayoría de modelos son preciosas, pero muy pocas cultivan su intelecto.


El martes y el miércoles, tuve una sesión de vestidos de baño y aunque Manuela no estaba contratada, la productora tenía muy poca experiencia y preferí contactar a Manuela, quien aún estaba en Cartagena y aunque tuve que donar un pedazo de mi salario para que le pagaran a Manuela, tuve además de un productora experimentada, una buena compañía, aunque aún recuerdo que terminamos todos incluidos Manuela y yo, con arena hasta dentro de la ropa interior, esa noche cene solo, porque cuando bajé al restaurante sólo estaban las modelos, por lo que preferí pedir room service y dormirme temprano. En la noche del miércoles tuve de nuevo suerte, pues me encontré en un restaurante pequeño al lado de la muralla a Manuela cenando con su jefe Arturo, me acerque y le dije: - Tengo un secreto que contarte. -Me puse enfrente y les pregunté con un gesto si podía acompañarlos.

- ¿Secreto? -Me preguntó intrigada indicándome con la mano que me sentara.

- Vaya, vaya pero si es Carlos, el hombre que no perdona modelo. -Dijo Arturo quien además de ser el jefe de Andrea es uno de mis mejores amigos, comentario que incomodó a Manuela.

- Perdonen la intromisión, pero al ver que estabas acompañado de una mujer tan hermosa, no pude evitar la tentación. -Mi comentario terminó de incomodar a Manuela, quien hizo un delicado gesto con la servilleta, se levantó con mucho garbo y nos dijo.

- Lamento no poder quedarme a conversar con ustedes, pero mañana tengo que levantarme muy temprano.

- Es conmigo con quien trabajaras mañana, por lo que creo que podemos tomarnos un café antes de dar por terminada la velada. -Recuerdo que trate de tomarla del brazo, pero ella apenada por los comentarios rehuyó mi contacto y se despidió sin más.

- La verdad es que no, mañana debo conseguir unos implementos para la sesión de fotografía del viernes.

- Podrías haber sido más prudente, eso pasó hace muchos años y ya no soy el mismo que cuando tenia veinte. -Le dije molesto a Arturo, entendiendo por fin la razón por la cual Manuela ha rehuido mi presencia todos estos años y siempre ha declinado mis invitaciones, ella no quiere ser una más de la lista de mis conquistas.

- Perdona no sabía. -Me dice Arturo realmente arrepentido.

- No tenías porque, somos amigos, pero no acostumbramos a contárnoslo todo. - Le dije para hacerlo sentir mejor.

- Disculpa de verdad, quieres que le diga que eres un hombre que ha cambiado y que …

- ¡No!, no digas más, ya veré yo como hago para convencerla de que ya no soy ese hombre, cambiamos de tema y cuando regrese a la habitación de mi hotel, me puse como misión demostrarle a Manuela que desde hace tiempo me gusta y que quiero más que una aventura con ella.


El jueves tenía una sesión fotográfica para accesorios, al ver que la productora se enfermó por lo que decidí llamar a Manuela, de esta forma tendría un poco más de tiempo para demostrarle que quería algo serio con ella. La llamé y:


- Manuela, que pena contigo ¿estás ocupada?

- No, justo iba al Spa del hotel a darme un masaje y de pronto probar algo de las terapias de chocolate que ofrecen. -Me dice distraída.

- Lamento interrumpir, creo que de pronto… -No suelo ser un hombre inseguro pero en ese momento no las tenía todas conmigo y la verdad es que no quería que se resintiera conmigo por haberle arruinado su día de descanso.

- No te preocupes, cuéntame en que puedo ayudarte.

- Es que…

- ¿Tu tímido?, esa es una faceta que no conocía. -Yo tampoco, pero mi experiencia me decía que ella estaba coqueteando conmigo y en ese terreno yo le llevaba mucha ventaja.

- Es que aun te falta conocer muchas de mis facetas, está la de novio leal, excelente compañero, buen conversador…

- Yo, eh…-La había intimidado por lo que si no quería que me colgara tenía que hacer algo urgente.

- Pero la verdad es que te llamo para que me veas en una faceta que conoces de sobra, la de excelente, calificado y muy profesional fotógrafo, mira que lo dice una de las mejores productoras que conozco- La oí reírse del otro lado de la línea.

- Es decir que te quedaste sin productora.

- En efecto, la paga es buena y yo sé que es tu día libre y …

- No te preocupes, en todo caso me gusta más comerme el chocolate que untármelo…

- Espero algún día…-Cambiar tu opinión y mostrarte lo divertido que es untarlo y comerlo al mismo tiempo si lo haces con el compañero adecuado, el cual no sobra decir que espero ser yo.

- Esperas algún día…

- Por ahora te espero en … una hora. -Le dije antes de colgar.


Como siempre llegó a tiempo y tuvimos una excelente sesión de fotografía, nos reímos, hubo complicidad y por primera vez me dejó invitarla a un helado donde logré alargar el momento a una cena. En esta oportunidad la lleve a la terraza de un hermoso restaurante, no quería más invitados indeseados y aunque sabía que era arriesgado, no tenía mucho tiempo, mañana en la madrugada regresaríamos a nuestras casas y quien sabe cuándo la volvería a ver. En medio de la cena, cuando pude percibir que ya no me veía como el Don Juan que fui, le entregue un sobre que había preparado con la ayuda de Arturo.


- ¿Esto qué es? -Me pregunto con curiosidad intentando abrirlo.

- No, no lo abras hasta mañana. -Le dije apurado, torpe, podía ser un Don Juan con cualquier mujer, pero no con ella, con ella no. Esta semana había podido descubrir que siempre la había pasado bien a su lado, que me gustaba mucho pasar el tiempo con ella y creo que por eso siempre que podía le pedía a los clientes que ella fuera la productora. Algo que ahora entiendo no necesariamente siempre jugó a mí favor, porque por muchos años eso significó que me vio salir y llevar a mi cuarto a más de una modelo.

- ¿Es una bomba? -Me dijo riendo.

- No, pero no quiero que lo veas hoy y menos ahora. -Le dije con pena.

- Ok, ¿por?, ¿cuando lo abra me va a pellizcar un dedito? -Con muchos nervios y algo de inseguridad la tome de las manos antes de contestar.

- Manuel... sé que has visto mi peor faceta, que durante años me viste ser un Don Juan, pero ahora me gustaría que vieras una nueva faceta.

- Carlos no seas exagerado, a ver si eres bastante gruñón en las producciones, pero siempre has sido atento conmigo y me has tratado con respeto, además de que me has cuidado desde que nos conocimos. -Me dijo tratando de liberar de manera discreta sus manos.

- Manuela, no te hablo como fotógrafo. Te estoy hablando como hombre, uno que ha cambiado y que …

- ¿Ya no se tira a la modelo de turno? -Me lo dijo con amargura y un poco de vergüenza, creo que también le gusto, pero temo que mis conquistas hayan minado el camino a su corazón.

- Manuela, por favor mírame.

- Lo hago y temo que has metido la manga de tu hermosa guayabera en la salsa de maracuya en el plato. -Esta semana me he dado cuenta que cuando está nerviosa hace chistes y trata de cambiar el rumbo de la conversación, pero en esta ocasión no se lo puedo permitir, es muy importante para los dos, ella realmente me gusta y quiero conocerla y que me conozca.

- Manuela sé que has visto mi faceta de Don Juan, pero te pido que cuando abras el sobre, me des una oportunidad.

- ¿Oportunidad de?

- Te pido que confíes en mi como hombre, así como lo haces como fotógrafo.

- No te estoy entendiendo muy bien.

- Pero ya lo harás, cuando abras el sobre. -Le dije y solté sus manos. Después de eso la cena fue perfecta, pude ver que era una mujer respetuosa, porque aunque sé que se moría de ganas por abrir el sobre, no lo hizo por respeto a mi petición. Cuando ya nos despedimos me preguntó.

- ¿Cuándo puedo abrir el sobre?

- ¿Mañana podemos desayunar?

- Es mi día libre, quería hacer un poco de turismo.

- ¿Puedo ir?

- Claro, aunque tendrías que despertarte muy temprano.

- Manuela, soy un hombre conocido por sus fotos de amaneceres en diferentes locaciones. Madrugar no significa sacrificio alguno para mi y menos cuando sé que será para disfrutar de un día contigo. -Mis declaraciones la sonrojaron, pero no evitaron que se despidiera con un beso en la mejilla, que aun retengo.

El sonido del timbre me saca de mis ensoñaciones y hora despierto, puedo ver que debió caerse de la mesita de noche. Ahora también reconozco el sonido del timbre o es el teléfono de la habitación, contesto mi teléfono mientras voy al baño donde esta el tel de la habitación:

- ¿Hola?

- ¿Estás bien?, me tenías preocupada, te he estado llamando varias veces o… ¿estabas ocupado?, ¿quizás acompañado?, disculpa, creo que no lo pensé muy bien. -Me dice Manuela, primero preocupada y ahora algo avergonzada.

- Manuela, espera contesto el teléfono de la habitación.

- NO, no te preocupes, seguro que deja de sonar. -En efecto lo hace.

- Espera Manuela, ¿eres tú la que llamaba?

- No, no te preocupes, creo que me precipité y no pensé que estabas acompañado. -Me asomo a la ventana para ver como pide un taxi del hotel.

- Para un segundo, primero es de madrugada y el cerebro no me funciona lo suficientemente rápido como para poder responder todas tus preguntas, pero puedo garantizarte que no estoy ocupado y mucho menos acompañado. Puedes por favor bajar del taxi y subir. Veo que se baja del taxi, pero no entra.

- No puedo subir…

- ¿Por?

- Tengo mucha vergüenza, primero te llamé para preguntarte que significaba el billete de avión, pero al ver que no contestabas y tú siempre me contestas, me preocupe. Pero cuando te oí, pensé que estabas acompañado y que por eso no me habías contestado... -Me dice mirando al piso de la entrada del hotel.

- Manuela, primero yo siempre te he contestado las llamadas, incluso cuando he estado acompañado, ahora que lo dices me doy cuenta de que siempre has sido especial.

- Osea que en Medellín cuando nos perdimos en el parque estabas… -Se refiere a la vez que se perdió en el Parque Arví de Medellín.

- Si estaba con la modelo. -La verdad es que me gane un cachetada por interrumpir lo que estaba haciendo.

- Perooo fuiste por mi… -Me dice entendiendo que deje a alguien por ir a socorrerla.

- Si, en efecto lo hice. -Le digo con una sonrisa, al ver sus hermosas mejillas sonrojarse.

- Pero esa modelo es preciosa.

- Lo es, pero tú eres valiosa para mí y siempre lo has sido. -Es la verdad, aunque en ese momento aun no estaba preparado para Manuela, ya sabía que era una mujer especial y a quien siempre le di prioridad.

- Gracias. -Me dice bajito al teléfono.

- Ahora puedes dejar la pena y subir.

- Primero el billete…

- Es para que vengas conmigo a Cancún, sé que es apresurado y…

- Si y si.

- Si ¿qué?

- Si ya subo y si quiero ir contigo a Cancún. -Y con esos dos SI, comenzamos Manuela y yo una relación que sé que será maravillosa.


Nickole Naihaus L


Fotos: Archivo particular.


Nickole Naihans L


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