Escorpiones



- Es gracioso cómo funciona el karma o ¿debería decir el destino? - reflexiono mientras veo el goteo que cuelga desde encima de la cama y baja hasta el interior de mi brazo.

- ¿Lo dices por algo en particular? -me pregunta Daiki, uno de mis amigos más cercanos y compañero de prácticas de Basket, quien se encuentra sentado en la silla que está ubicada entre la venta de la habitación y mi cama.

- Es que me parece bastante irónico que las acciones malintencionadas de una mujer celosa, cuyo único objetivo era el de alejarme de su exnovio, terminarán ocasionado el efecto totalmente contrario.

- Me he perdido en ese acertijo, ¿es posible que me lo expliques mejor? - Responde Daiki a mi profunda reflexión, con la cual busco de rescatar algo positivo de todo lo que ha pasado en este día infernal.

- Pues lo digo, porque no estoy segura de que Samuel y yo nos hubiésemos acercado tanto, de no ser por el error culinario de Gia..

- Pero si a Samuel se le ve la atracción que siente por ti y bueno tu babeas cada vez que él entra en una habitación, creo que era algo que iba a pasar con el tiempo.

- Por eso, con el tiempo y si es por los dos, en mucho tiempo..

- ¿Por qué lo dices?

- Porque si le sumas a la timidez de Samuel mi…

- Inseguridad, falta de confianza en tus múltiples atributos, baja …

- ¡¡Lo que sea!! - digo de mala gana, interrumpiendo su enumeración, odio que me haga este tipo de confrontaciones con mis inseguridades y más cuando me encuentro enferma.

- Es que aún no me creo que sufras con estos temas de autoestima, te digo constantemente que eres una mujer hermosa y además cariñosa, culta, bueno me podría quedar horas enumerando porqué tus inseguridades son infundadas. - Me dice algo irritado, acercándose para oír mejor lo que le digo.

- Quieres que te cuente lo que estaba pensando, o prefieres que tengamos un charla acerca de nuestras inseguridades. - Le digo un poco más irritada.

- Estoy abierto a cualquiera de las dos posibilidades. -Al ver que su comentario me irrita aún más y que me dispongo a dormir un poco con el fin de dar por terminada esta reflexión, me toma de la mano y me dice.

- Perdona, no fue el comentario más acertado y menos en estos momentos que no estás tú para dar mucha guerra. Cuéntame que pasó el día de hoy, porque la verdad es que aún no me repongo ni de tu mensaje de texto, ni de la llamada de tu nuevo amigo.

- ¿Cuál mensaje de texto? -Le pregunto intrigada.

- Este -me muestra la pantalla de su celular:

Creo que me voy a enfermar con lo que me van a dar de comer, te pido que estés disponible por si acaso.

- ¡¡AAHH!! ese mensaje de texto. -Recuerdo que se lo envié al inicio de la velada, cuando sospeché de las intensiones de Paula, la ex novia en cuestión.

- Podrías explicarme ¿Por qué si tenías la sospecha de que podía envenenarte con lo que estaba preparando, de igual forma te comiste lo que ella te sirvió? -Me dice algo irritado.

- A ver, no estaba segura de que Paula me fuera a envenenar y no podía ser grosera con ella, solo por una sospecha que la verdad era más una corazonada. -Si soy sincera conmigo, durante toda la tarde se había comportado extrañamente amable, algo que no me tenía tan tranquila, lo digo porque desde que me conoció hace algunas semanas cuando ingrese a la academia de cocina donde estudiamos los tres, el ex novio, ella y yo, había sido abiertamente odiosa en su trato para conmigo.

- Pero si ya habías tenido algún altercado previo con ella y se había portado mala clase contigo, era más que una corazonada. -Me dice Daiki tomando mi mano.

- La verdad es que se comportó extrañamente amable, por lo que no tuve la certeza hasta que me comencé a sentir mal.

- ¡¡Sentir mal!!, esa pendeja casi te manda al otro mundo. -Dice Daiki irritado.

- Bueno, decir que casi me mata es una exageración; si me preguntas no creo que esa fuera la intención de la mujer cuando preparó el plato. - Le digo a mi amigo acomodándome mejor en la cama, para poder conversar con él más cómoda. Justo en ese momento entra Samuel el exnovio en cuestión, con una bandeja con tres bebidas calientes en la mano.

- Toma, un poco de té para ayudar a tu estómago a sanar. -Me dice mientras me ayuda a sentar y me lo pone en la mesa que estaba a los pies de la cama.

- Para los dos pedí unos café negros. -Le dice a Daiki.

- Muchas gracias. -Le decimos Daiki y yo al tiempo.

- ¿De qué hablaban? - Pregunta mientras se sienta en la silla que está al otro lado de la cama.

- De ¿Por qué terminó Erina en esta cama de hospital? -Le dice Daiki un poco irritado.

- La verdad es que jamás me imaginé que Paula pudiera hacer algo así.

- Yo lo intuía. -Le digo, mientras pruebo un poco del té que me trajo.

- ¿¿¿Cómo???, me estás diciendo que sospechaste que podía hacer algo así y se lo permitiste. -Me recrimina Samuel, quien ahora se encuentra de pie al lado de la cama.

- Bueno es que... -Le digo un poco tímida.

- A ver, dejemos que Erina se explique y depende de lo que nos diga miramos si terminamos el trabajo que empezó Paula. -Me interrumpe Daiki

- Me parece perfecto, si la policía nos pregunta, murió por boba. -Dice Samuel sentándose de nuevo.

- La verdad es que no sabría por dónde empezar.

- Por dónde quieras. -Me dice Samuel sonriéndome.

- Hace unas semana, cuando Nikea me llevó a conocer a sus compañeros de dormitorio, ella se portó muy amable.

- Espera Paula vive con ustedes. -Pregunta Daiki.

- Vive conmigo, no con Erina. -Le responde Samuel.

- Ok. - Dice Daiki y me mira con la intensión de animarme a seguir mi relato.

- Pues ese día que los conocí ella se portó muy amable conmigo, hasta que tú llegaste.

- Recuerdo que llegué tarde, porque estaba en un duelo de cocina con un chef especializado en carnes. -Dice Samuel.

- No sabía, es caso es que yo me quedé emobada al verte llegar -Les digo sonrojándome.

- Tranquila, no tienes porqué sonrojarte, le pasa a muchas. -Me dice riendo.

- Bobo. -Le digo a Samuel.

- Pero este bobo te hace sonrojar. La verdad es que a mí me pasó igual, me pareciste además de bonita, encantadora. -Me dice Samuel tomando mi mano.

- La verdad es que cuando salieron Marta, Soma, Andrés, Julia y tú a servir la mesa, yo me quede con Nikea (mi mejor amiga y novia de Daiki), terminando de arreglar los postres y le dije que me gustaría conocerte.

- Que gracioso yo le dije a Marta, una cocinera que va a clase de postres con Erina. - Le aclara a Daiki.

- Que por favor me ayudará a conocerte.

- ¿¿En serio?? -Pregunto ilusionada.

- Ya te lo dije en la ambulancia, sabía que el destino nos uniría en algún momento, me molesta un poco la forma en que lo hizo, pero agradezco el resultado. - Me dice dándome un beso en la mano.

- Nos podemos enfocar. - Dice Daiki un poco incomodo con la situación.

- Perdón, el caso fue que desde ese momento Paula ha tenido una serie de desplantes para conmigo, los cuales han ido incrementando en violencia, hasta llegar al punto de hoy.

- ¿Desplantes?, ¿violencia?, ¿de qué tipo? -Me pregunta Samuel.

- Me da mal las indicaciones de las cocinas.

- Por eso llegaste tarde a mi duelo de arroz.

- ¿Qué es eso de los duelos? -Pregunta Daiki.

- Es que en la academia, hay una serie de dinámicas donde los profesores y las directivas, nos incentivan a retarnos entre compañeros e incluso maestros, en duelos culinarios con la intensión de ir mejorando nuestras habilidades gastronómicas.

- Me parece súper interesante. -Dice Daiki.

- Bueno, pero eso no explica cómo terminaste en esta cama. -Dice Daiki con una sonrisa pícara.

- Pues resulta que hoy Nikea me llamo para decirme que Samuel quería mi número de teléfono.

- ¿¿Después de casi un mes?? -Le pregunta Daiki, aunque por el tono creo que es más una recriminación que una pregunta.

- Es que soy un poco tímido, lo siento. -Esto último me lo dice mirándome a los ojo.

- El caso es que Samuel le había pedido mi número de teléfono para invitarme a cenar, por lo que yo le dije a ella, que además de que me encantaría ir a una cita contigo, aprovecharemos la oportunidad para pasar la tarde donde ustedes.

- ¿Y no me llamaste?

- Tenías partido de basket.

- Verdad, te disculpo solo por eso. -Me dice Daiki

- Cuando llegamos, yo le llevaba unos chocolates a Samuel y cometí la imprudencia de dárselos frente a Paula. -Le digo un poco bajito por la pena.

- ¡¡¡Cuando me alegro!!! -Dice Daiki.

- ¿De la imprudencia? -Pregunto extrañada.

- No seas boba, de que tomaras la inciativa. -Dice Daiki.

- No olvides que fui yo quien pidió el número de teléfono. -Dice Samuel.

- ¿Acaso estuviste afónico durante esos más de quince días?.

- Repito, es que soy un poco tímido.

- Y muy lento, un poco más y se jubila, dejando de lado la timidez de los dos, tengo varias preguntas -Dice Daiki, lo que nos hace reír a los tres.

- Ok, trataré de contestarlas. -Digo yo.

- La verdad es que son muchas, pero prefiero decantarme por una, ¿por qué me llamaste para que viniera? -Le pregunta a Samuel a Daiki.

- Porque cuando Erina se empezó a poner mal al probar el plato de Gia, vi que te había enviado un teléfono y cuando llegó la ambulancia la note además de enferma muy inquieta, por lo que tuve la intuición de que si te veía en el hospital, se sentiría mucho más tranquila. -Le dice Samuel.

- Muchas gracias. - Le decimos los dos al tiempo, la conversación se ve interrumpida por la llegada de dos agentes.

- Disculpe señorita Erina, ¿cómo se encuentra?- Me pregunta uno de ellos.

- Ya mejor, muchas gracias por preguntar.

- Interrumpimos su recuperación, porque queremos saber si quiere presentar alguna denuncia a la señora Paula. -Me dice el otro oficial.

- ¿Denunciarla por qué? -Pregunto algo desconcertada.

- Por lo sucedido el día de hoy, después de todo fue ella quien le dio los alimentos que la indispusieron.

- Pero ¿por qué habría de denunciarla? -La verdad no entiendo porque se involucra la autoridad en un asunto como este.

- Por qué trato de envenenarla. -Me dicen los dos casi al unísono.

- La verdad es que no creo que esa haya sido su intención.

- Pero ese fue el resultado y si me permite que le diga una cosa, es chef, por lo que no es como que no supiera lo que estaba haciendo. -Me dice el primer agente.

- Pero eso tiene que ver más con su naturaleza de escorpión. -Le digo yo a los oficiales.

- ¿El signo del zodiaco? -Me interrumpe Daiki.

- No el de la leyenda del maestro y escorpión. -Les aclaro.

- Otra vez me perdiste.

- A nosotros también. -Dicen los dos agentes.

- Les explicó, cuenta una leyenda que un maestro de Oriente estaba meditando al lado del río, cuando vio a un escorpión que se estaba ahogando, el maestro no dudo en interrumpir su meditación con el fin de sacarlo del agua y salvarlo, para lo cual metió su mano donde estaba el animal, pero cuando lo hizo el escorpión le picó.

 De la reacción de dolor el maestro soltó el animal, que cayó al agua y de nuevo comenzó a ahogarse. El maestro de nuevo intentó sacarlo con la mano, pero como era de esperarse el animal lo pico otra vez. 

Alguien que lo estaba observado todo, se acercó al maestro y le dijo:

Perdone, ¡pero usted es muy terco! No se da cuenta usted de que cada vez que intente sacarlo del agua, el animal le va a picar!


El maestro le miró y le respondió.


- La naturaleza del escorpión es picar, pero eso no va a cambiar la mía, que es ayudar.

 Y entonces, ayudándose de una hoja, el maestro sacó al animalito del agua y le salvó la vida.


- Espero que tu tampoco cambies jamás tu naturaleza. - Me dijo Samuel, para después darme el primero de muchos besos por venir.

Como dije al principio de mi reflexión es gracioso cómo funciona el karma.


Nickinaihaus

Nickole Naihans L.

Nickole Naihaus L.

Foto: https://pixabay.com/es/photos/rana-cocinar-amor-927769/


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