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Amor Colonial


Todas las noches cuando los vivos dejan la casona, el alma de una joven se pasea triste, en pena, condenada a revivir la desolación y soledad de su fusilamiento. Por más de que los otros seres que habitan en las manifestaciones artísticas de la academia, tratan de brindarle compañía y sosiego, la diferencia de edad y tiempo, hacen que la joven se retraiga y no los escuche.


Hoy en esta noche fría, en donde llueve de manera torrencial y el viento sopla sin piedad en contra de los ventanales, golpeando las puertas y la madera de los pisos. Luego de que los asistentes al evento de conmemoración del joven general José Maria Córdova(1), dejaran la academia, atrás quedaba un cuadro, con el cual los historiadores buscaron perpetuar la imagen del ganador de más de una batalla, en el caballete donde lo revelaron, comienzan a oírse los sollozos desgarradores de quien ha sido una mujer heróica y valiosa para la independencia.


- Policarpa(2), no te aflijas, han pasado ya noches enteras en las que no encuentras sosiego, piensa en que al menos inspiraste un pueblo y que, a diferencia de Manuela Beltrán, no has sido borrada de un plumazo de la historia.

- Noches en las que la soledad me acompaña, la certeza de no haber sido amada me lacera el corazón y en donde la oportunidad perdida me rompe el corazón.

- ¿Cuál oportunidad? -Pregunta el general recién llegado.


Policarpa observa el lugar desde donde la pregunta ha sido hecha, se encuentra con el lienzo de un hombre apuesto y para variar joven, porque a la fecha, todos los hombres perpetuados en las manifestaciones artísticas que la acompañan en el mismo salón, son mucho mayores que ella. Ha sido retratado en una pose solemne, con un uniforme muy pomposo, no como a ella, que usualmente la dibujan con un vestido bastante austero. Se detiene a mirar con detenimiento su cara y aunque le parece realmente apuesto su expresión, su expresión es...


Antes de cometer una indiscreción, se voltea hacia el grabado de quien a través del tiempo se ha convertido en una hermana mayor, la representación de Antonia Santos(3) y pregunta bajito desde el mármol donde descansa:

- ¿Quién es el nuevo?

Cuando Antonia se disponía a contestar, un académico miembro ubicado en un lienzo en la mitad del salón también pregunta:

- ¿Cuál nuevo?

- El hombre dentro del lienzo que está el caballete.

- Al parecer es otro prócer de la independencia. -Contesta uno de los historiadores miembro fundador de la Academia, que por su ubicación privilegiada dentro del salón todo lo ve y lo escucha.

- ¿Por qué lo miras con esa cara de extrañeza? -Pregunta Antonia.

- Porque aunque es tan apuesto que quita el aliento, tiene cara de estreñido. -Dice Policarpa estirando los brazos y las piernas que tenía guardadas en el pedestal, acomodándose mejor.

- Dicen que es de Medellín y como nosotras fue traicionado por sus amigos y bueno por Simón Bolivar. -Contesta Antonia.

- Dicen que tiene alma de Don Juan. - Menciona un historiador riéndose de su ocurrencia.

- Son conscientes de que estoy justo en la mitad de la sala y de que puedo oírlos, ¿verdad? -Contesta el joven general, estirándose dentro del cuadro y dejando a un lado su arma.

Policarpa al comprender que el jóven general ha escuchado sus apreciaciones se averguenza y se retrae.

- No tienes porque sentirte mal, no dijiste nada que no fuera cierto, es muy apuesto, seguro que si fue un Don Juan. -Dice Antonia con la intención de restarle importancia a lo dicho por su amiga y darle un poco de tranquilidad.

- Para el primer joven que traen y yo me pongo en ridículo. -Dice mortificada, saliendo de su prisión de mármol, dejando la estancia.


Todos los presentes ríen aliviados, lo que impresiona a José María, quien a su vez se libera de la prisión que el marco representa, para poder acudir donde sea que se encuentre la joven y brindarle un poco de sosiego. Al ver que todos lo miran con ilusión, se voltea a donde está el grabado de Antonia y le pregunta.

- ¿Puedo saber por qué están todos tan contentos, la joven está triste, mortificada y hasta desconsolada?

- Mortificada sí, pero desconsolada y triste no, por primera vez desde que ese académico la puso en esta sala, no está ni triste, ni desconsolada. -Le dice Antonia.

- Pero si salió corriendo. -Replica José María.

- Policarpa no ha podido dejar atrás su fusilamiento.

- Pues es que la verdad aunque no tengo tanto tiempo de creado, sobreponerse a una traición y la sucesiva muerte no es algo fácil.

- No es la traición y la muerte lo que la entristecen, son todas esas primeras veces que se perdió al haber muerto a los 22 años. -Le explica la mujer.

- ¿Primeras veces? -Pregunta suspicaz el general.

- Incluidas la que está usted pensando. -Le dice con una sonrisa Antonia.

- No se diga más. -Dice el general caminando decidido en la misma dirección por donde salió  Policarpa.

- ¿Para dónde va?, si usted es nuevo aquí y no conoce bien la academia.

- No ha oido usted mi famosa proclama en la batalla de Ayacucho.

- ¡Soldados, armas a discreción; de frente, paso de vencedores! -Gritan los académicos desde sus lienzos.

- Muy bonito e inspirado, pero para evitar que le tome toda la noche encontrarla seguro está en la biblioteca. -Le dice Antonia.


El general tarda un rato en encontrar la biblioteca, pero una vez lo hace, puede ver la silueta de la joven leyendo un libro sobre su historia.

- Pueblo indolente! ¡Cuán distinta sería hoy vuestra suerte si conocierais el precio de la libertad! Pero no es tarde.Ved que, mujer y joven, me sobra valor para sufrir la muerte y mil muertes más. ¡No olvidéis este ejemplo!. -Parafrasea José Maria.

- ¿Cómo sabe usted? -Pregunta Policarpa sorprendida, visitando ese lugar oscuro que no ha podido dejar atrás. Sus ojos se llenan de manera involuntaria de lágrimas, que ella lucha por retener.

- ¿Cómo podría haber participado en la campaña por nuestra libertad y no saberlo? -Dice el joven general acercándose a donde Policarpa se encuentra sentada.

- Cómo pudieron traicionarnos, cómo pudieron despojarnos de, de... -Dice ella rompiendo en llanto, un llanto que encuentra consuelo en los fuertes brazos de José María Córdova, quien la consuela y le brinda apoyo.

- De primeras veces. -Dice el general recordando las palabras de Antonia y dejando sin palabras a Policarpa.

-Lo que nuestras representaciones olvidan reflejar es que debajo de ese manto heroico, éramos hombres y mujeres con sueños, ilusiones y pasiones. -Esta última palabra hace que Policarpa se sonroje.

- Que nos arrebataron para siempre. -Dice ella desconsolada.

- ¿Para siempre? -Pregunta retórico -Yo veo que está usted en mis brazos, algo que por como acaba de comenzar a temblar puedo suponer que es una primera vez, al igual que para mi.

- Antonia y todos dicen.

- Dicen muchas cosas, pero lo cierto es que está es a primera vez que la tengo entre mis brazos, no sobra que le diga que espero que no sea la última. -Las reflexión del general deja sin palabras a una mujer que se caracterizó por ser elocuente hasta minutos antes de ser fusilada, al parecer el joven viene cargado de primeras veces.

- ¿Qué piensa? -Interrumpe José María los pensamientos de Policarpa con su pregunta.

- Que espero que usted haya llegado a mi alma, para llenarla de primeras veces.

Y con un beso, el general decidido como siempre en su vida, cerró la promesa de una eternidad cargada de primeras veces.


Fin.


Nickinaihaus

Nickole Naihaus

Nickole Naihans


P.D. Quiero de antemano agradecer al autor de la obra, quien hizo un trabajo de investigación importante para perpetuar a través de una pintura un héroe de admirar, que me ayudó a salir de mi bloqueo de escritura. Además de disculparme si mis fotos y escrito no le hacen justicia al lienzo


P.D. (2) Quiero aclarar que es una historia de ficción producto de la creatividad mía, no pretende otra cosaqueentretener al lector. Aunque si está basada en hechos históricos de la vida de José María Córdova y Policarpa Salavarrieta.



(1) Fue uno de los militares más destacados de las Guerras de Emancipación de la América latina (1810-1826)

(2) Heroína de la Independencia, fusilada en Bogotá, el 14 de noviembre de 1817.

(3) Heroína colombiana, de las mujeres más destacadas protagonistas del periodo de la independencia.


Lienzo de Jesús María Aristizabal García.



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