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Desde el infierno...

Actualizado: 27 abr


Sentadas a un lado de la fogata, nos encontramos algunas compañeras de lucha compartiendo un rato agradable, antes del ascenso por la cordillera oriental, una experiencia que será además de peligrosa, agotadora. Nos llaman las Juanas, somos mujeres de todos los sectores de la sociedad Neogranadina, entre nosotras se encuentran personas de orígenes populares, otras de la élite criolla, yo he tenido la posibilidad de conocer marchantas y también costureras; algunas somos madres, otras somos esposas, incluso tenemos en nuestras filas algunas amantes de soldados y oficiales.


Todas compartimos una cosa en común y es nuestra voluntad de ir con las tropas a donde vayan, de apoyar a nuestros hombres y de combatir con quien tengamos que hacerlo por nuestra libertad. Hemos estado presentes en cada una de las luchas y nos hemos encargado de curar y sanar a los heridos, también alimentamos a los soldados, limpiamos las armas, preparamos las municiones e incluso hemos ayudado a reclutar nuevos miembros en el ejército.


Mientras nuestros compañeros hacen guardia en las noches, nosotras nos entretenemos con pequeñas cosas, como compartir nuestras historias personales, son estos los momentos que atesoramos en el corazón, cuando recordamos que somos mujeres que sentimos, que tenemos una vida que contar. Noches como la que estamos viviendo, donde las estrellas y la luna iluminan el cielo mientras preparamos la cena, invitan a conocernos un poco mejor.


Como ya hemos desplumado la gallina, cortado los pocas o muchas papás y verduras con las que contamos para la sopa, es momento de poner todos los ingredientes en nuestra olla improvisada. Me pongo de pie y le digo a mi compañera de aventuras culinarias:


-Voy a ponerla en el fuego. -María se acomoda para ayudarme, pero justo cuando la voy a levantar, Andrés llega corriendo para auxiliarnos.

-Permítanme y les ayudo. ¿La acomodo acá? -Me pregunta.

-Encima del fuego por favor. -Le digo. Andrés la acomoda con cuidado, me abraza como siempre lo hace con mucho corazón y como si no hubiera un mañana, para luego apurarse y regresar a donde están sus otros compañeros haciendo guardia.

-¿Cómo se conocieron Andrés y tú? -Me pregunta María.

-Soy profesora de preescolar y antes de unirme a la campaña libertadora, le daba clases de escritura a los niños pequeños de mi pueblo. -Le digo mientras reviso como nos está quedando la gallina.

-Me disculparas pero no veo la conexión. -Me dice mi compañera.

-Perdona, me distraje con la gallina. Él tiene un hijo pequeño al que siempre acompañaba y dejaba en el colegio antes de irse a trabajar a la alcaldía.

-¿O sea que es casado? -Yo levanto la mirada y ella me dice. -No te juzgo, perdona.

-O no te preocupes, de hecho está evidentemente separado o podemos decir que divorciado. Su mujer se fue con un español al viejo continente y se llevó al niño con ella.

-Pero ¿cómo puede una mujer separar una familia? y lo peor ¿cómo puede separar a un pequeño de su padre?

-Me creerías si te digo que es complicado.

-Pues debe serlo porque no me tomes a mal, porque digo esto con respeto pero Andres es, bueno, feo no es. -Me dice, y yo no sé ni por donde empezar o cuánto debería revelar, por lo que comienzo con los detalles menos importantes.

-Ella es una mujer hermosa, ambiciosa y la verdad es que siempre supo aprovechar una oportunidad al verla. Cuando se implantó el régimen del terror español y las cosas se pusieron feas, ella entendió que la mejor salida era aprovechar su belleza y buscar una forma de estar a salvo de los españoles..

-¿Con un español?

-Al comienzo trato de que Andrés buscara una forma de viajar, en donde los tres pudieran resguardarse en otra ciudad, otro país, un lugar más pacífico. Pero cuando Andrés se rehuso... -Hago una pausa para revolver la olla.

-¿Escogió un español?, podría haber sido otro compatriota.

-Bueno, eso no sé cómo explicarlo. Porque a mi no me agradan ellos, los veo toscos, como burdos, no sé, no me gustan. Pero hay mujeres que viven por las atenciones, los regalos y ese tipo de galantería. Si me preguntas no creo que ese fuera su plan inicial y que aunque no debería decirlo, el oficial español tampoco es que fuera un adefesio mal hecho, en aras de la verdad es muy buen mozo.

-Te creo, pero y ¿por qué se llevó el niño?, si iba a empezar una nueva vida con otro hombre.

-Ella no es una mala mamá, puede que fuera oportunista y algo trepadora, pero si lo piensas bien, ¿qué futuro podemos ofrecerle?. Estamos luchando para que cuando él crezca, pueda disfrutar de todo lo que nosotros no. Pero ahora, este no es una escenario para un niño pequeño.

-Pero ¿y Andrés?

-Cuando comenzamos a tratarnos, él me preguntó que pensaba acerca de la partida de su exmujer con su hijo.

-Me imagino que te rehusaste.

-La verdad es que le dije, que primero el llamado de la independencia y la lucha no era para todos y que si él lo sentía como yo en las venas, lo mejor era no desoír el llamado, porque esta causa necesitaba todas las manos que estuvieran dispuestas a participar. Pero que debía tener en cuenta que el niño merecía una oportunidad de crecer lejos de esto que estamos viviendo, de disfrutar su niñez.

-¿Y es que acaso en España lo están pasando mejor?

-Ya sabes lo que dicen, que allá Napoleón no les da tregua, pero en este caso Andrés está en el frente de batalla. Ahora no te voy a mentir, la separación entre ellos dos se dio de una manera violenta.

-No me digas, se insultaron.

-Pues lamentablemente ella no lo supo llevar con mucha altura y Andrés la encontró en la cama que compartían con el español. Además de que le destrozo su ropa y otras miles de cosas más.

-Y ¿Andrés qué hizo?

-Pues no sé muy bien, yo ya estaba en la campaña. Sólo puedo dar crédito de que cuando llegó a las filas venía soltero.

-Y ¿cómo coincidieron?

-La verdad es que yo siempre sentí el llamado de la lucha y cuando supe que hacían falta cocineras y manos en el frente, comencé a plantearme la idea de venir.

-¿Te enlistaste hace mucho?

-La verdad es que me apresuré en los planes.

-¿Por Andrés?

-Cuando comencé a sentir un amor intenso creciendo en mi interior, uno que para mí no podía ser correspondido.

-¿Por la esposa?

-Creo que era su actitud despreocupada, o el hecho de que no sé, parecía no valorar los espacios que podíamos compartir, me enviste lo más pronto que pude.

-¿Y él te siguió?

-Pues no le quedó fácil, porque cuando nos reencontramos yo ya le había soltado.

-Ya no le querías.

-Uno puede soltar aun queriendo. -Al ver que no me estaba haciendo entender, decido explicarme un poco mejor -Es más bien la realización de que ese amor, que creías lograr, pero no será posible y está bien.

-Pero ¿y entonces?

-Pues él se enlisto con nuestros hombres y comenzó a hacer lo posible por llamar mi atención.

-Lo recuerdo, tu eras bastante esquiva. -Dice otra compañera que ha llegado a colaborarnos.

-Si claro, recuerdo que hasta se lanzó a un rio por salvarte y eso que te caíste por esquivarle. -Recuerda otra amiga mientras empieza a coger platos improvisados para servir..

-Yo te entendí desde el primer momento, te habías dejado la piel en el proceso de duelo y ahora él volvía para empezar algo que tu ya habías dado por perdido. -Dice otra compañera de lucha, de echo ella fue mi paño de lágrimas las primeras noches.

-Y ¿qué pasó?

-Pues que fue consistente, perseverante y muy detallista. -Le digo.

-Y tú muy valiente.-Dice María.

-Al contrario, cuando alguien ha estado en el infierno y ha visto lo peor que una pareja puede hacerle, y aún así decide ser valiente y darle una oportunidad al amor, es más valiente que quien no ha sido lastimado en el amor. -Les digo mientras empiezo a servir la cena.

-Que hermoso eso que has dicho, pero la verdad es que, la valiente siempre has sido tu. -Me dice Andrés, comenzando a repartir los platos.

-¿Por?

-Porque aunque estabas pasando por un infierno, siempre me iluminaste el camino en medio de la oscuridad.

-Pues la verdad no sé muy bien ¿cómo será mañana? o ¿cuál será el camino? -Le digo un poco asustada.

-Será una aventura que afrontaremos juntos, como todo lo que hemos hecho desde que nos conocimos. -Y aprovecha para robarme un beso, con el que sella la promesa de un futuro juntos.


Fin.

Nickinaihaus


Nickole Naihaus


Nickole Naihans




P.D. Quiero aclarar que es una historia de ficción producto de la creatividad mía, no pretende otra cosa que entretener al lector.





(1)Las Juanas: son conocidas como el ejército silencioso en la gesta de Independencia, fue un grupo de mujeres de sectores populares y de élites criollas cuyo rol fue fundamental para la independencia, pues se encargaron de la logística y de eventos para planear las batallas. https://www.radionacional.co/cultura/historia-colombiana/las-juanas-ejercito-silencioso-en-la-gesta-de-independencia-historia

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2 Comments


Hola Nicki, fascinante tu relato. El amor brillo en el sitio más inesperado. Felicitaciones por entretenernos con tus relatos llenos de ideales y muy entretenidos. Desde Venezuela un fuerte abrazo.

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Leslie me honras con este hermoso comentario y tu lectura 🥰gracias por estar pendiente de mis historias y vivirlas conmigo 🤗

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