Los clones

Actualizado: mar 14


Desde hace varios días que me encuentro muy incomoda con lo que está pasando a mi alrededor, para ser precisos desde que llegamos a Japón, en medio de la gira promocional de mi último libro de terror La oscuridad y los cuervos. Este fue un viaje al cual invité a mi pareja Jin, uno de los actores más reconocidos del momento en la televisión asiática, debido al éxito que ha tenido su última serie Noviembre y las garzas; la idea de esta aventura era que además de trabajar, también pudiéramos pasar un tiempo de calidad en pareja, ir a la ceremonia de apertura del Hanami (1), visitar algunos templos, degustar la deliciosa comida de la capital, vivir algo de romance, pasión y ... bueno ya me entienden.


Lo último que me imagine es que la constante del viaje sería compartir mi tiempo en pareja, con las miles de admiradoras y reconocidas personalidades femeninas de Japón, cada una de ellas en una actitud descarada, tratando de brindarle miles de atenciones a Jin. Quien en vez de asumir el tema con madurez y respeto, dejándoles claro que estaba comprometido y que aunque le halagaba tanta atención, había venido con su pareja, con quien tenía la intensión de pasar la mayor cantidad de tiempo posible; se ha dejado inflar el ego y les ha correspondido con coquetería, cada una de las atenciones de estas mujeres.


Hoy viernes, luego de cuatro días de insinuaciones, abrazos, caricias y de más, estoy esperando en el lobby a que lleguen los fans de mi última reunión de trabajo programada en para este viaje. Mientras espero su llegada, observo desde el Lobby como Jin se deja manosear el brazo por una cantante reconocida, momento en el que oigo a mi espalda que una voz familiar me pregunta:


- ¿¿Ban?? -Me dice mi representante, quien viene acompañado por Ahn, uno de mis mejores amigos, el cual se encuentra en la ciudad promocionando su último trabajo como modelo, para un catálogo de ropa interior masculina.

- ¿Perdona? no te entiendo. -La verdad que no entiendo la pregunta.

- De todos los hombres que pudiste haber mencionado, asiáticos, europeos, latinos, no sé, de cualquier nacionalidad del planeta, escogiste una caricatura. -Me aclara mi amigo Ahn, quien se pone frente a mí, bloqueando la visión de mi novio y su séquito de fans.

- A ver, es uno de los personajes principales del manga Los siete pecados capitales (2). -Le corrijo.

- Por eso te digo. -Me dice exasperado Ahn.

- Qué tiene de malo Ban, tiene un cuerpo espectacular, es atento, excelente peleador…

- ¡¡¡¡Es un muñeco de ficción!!!! -Me dice mi manager bastante exaltado, uniéndose a la indignación de Ahn.

- Eso lo sé. -Les digo con suficiencia y todo el conocimiento de causa que me asiste, como fan de la serie.

- A ver, si la idea era darle celos a tu pareja -dice señalándolo a su espalda - el cual se encuentra de lo más entretenido recibiendo agasajos de sus fans y una de las cantantes del momento, no creo que un manga le vaya a perturbar el ego. - Concluye Ahn.

- Ah, estamos hablando de mi entrevista de ayer. -Comienzo a entender por donde van los tiros.

- ¿Cuál entrevista?, pregunta mi amiga Minha que acaba de llegar al hotel. Ella escribe cuentos infantiles y ambas estábamos invitadas a la misma feria del libro, cada una en pabellones diferentes, no sobra aclarar.

- La que hice ayer. A ver, te pongo en contexto, el día de ayer estuve en el programa de variedades de una cadena Japonesa.

- Lo sé, nos encontramos en el camerino. -Me recuerda Minha.

- Cierto, que pena. -Lo había olvidado.

- Con Jin portándose como un adolescente con las mujeres, le es difícil concentrarse a Nina. -Aclara mi manager.

- La verdad es que sí, pero bueno, el caso es que cuando me preguntaron un hombre con el cual tendría una fantasía sexual...

- A nuestra amiga se le ocurrió decir Ban. -Dice Ahn indignado.

- ¿El de los Siete pecados capitales?. -Pregunta Minha.

- El mismo. -Le confirmo a mi amiga.

- Me parece más sexy Escanor. -Dice ella.

- Es cierto, además de que es más galante y muy gracioso cuando se pone Orgulloso, pero es que es más complicado encontrar un asiático de ojos azules y pelo rubio, que un Ban. -Le contesto.


- ¿Nos podemos enfocar?, un muñequito manga no va a causarle celos a tu pareja. -Dice Ahn.

- Oh, pero es que no lo entiendes. -Le digo yo.

- La verdad es que yo tampoco. -Me dice mi manager.

- ¿No sé si les pasa lo mismo que a mí?, pero desde que llegamos a Japón, puedo sentir el aire más pesado a causa del ego de Jin, el cual si sigue en aumento va a terminar por aplastarnos a todos. -Mi comentario les hace reír a los tres.

- Bueno un poco pesado si está. -Dice Bo, el esposo de Minha que acaba de unirse a la conversación.

- Por esa razón, este nivel de ego que estamos sobrellevando, no se podría controlar con un simple hombre mortal. -Les digo.

- ¿Y un manga si lo haría? -Pregunta Ahn

- No lo entiendes, cuando dije que mi fantasía sexual era Ban, yo abrí la puerta a que… -En ese momento nos interrumpe Yaya, la jefe de prensa de la editorial, para hacerme saber que el encuentro con los fans está listo, es decir que la misión “Recalibrar el ego de Jin” se encuentra en proceso.


Me quito el abrigo, me cambio los zapatos deportivos por unos tacones de infarto y le hago una señal al portero para que deje pasar a los fans. En ese momento un ejercito de Otakus(2) vestidos como Ban entra al hotel y se dispone a ir al salón donde tendrá lugar mi encuentro con los fans. Comienzo a caminar en dirección del salón, cuando Jin me detiene por un brazo y me pregunta:

- Perdona ¿Para dónde vas vestida así? -Me dice escandalizado.

- Te recuerdo que tu me escogiste la ropa el día de hoy. -Le digo con extrañeza, revisando mi vestido entallado al cuerpo.

- Pero era para mi deleite, no para que otros te vieran.

- A ver, eras consciente de que íbamos a salir de la habitación de hotel, a un restaurante reconocido por la calidad de su comida ¿verdad?

- Obvio.

- Es decir, que me iban a ver más personas que tú.

- Si, pero no una legión de, de, de …-Está realmente alarmado y confundido.

- ¿De fans? -Le digo, tratando de terminar la frase por él. En ese momento pasa por mi lado un hombre espectacular, debe medir 1.90, gracias al disfraz, puedo ver que tiene un cuerpo precioso, por lo que me distrae un momento de mi conversación con...

- ¿Estas teniendo problemas para enfocarte? -Me dice Jin interponiéndose entre Ban y yo.

- Disculpa, no todos los días ves tu fantasí…

- Una legión de fans apasionados por los libros de miedo. -Completa la frase mi amigo Ahn, impidiendo que mi subconsciente diga una imprudencia.

- Esos nos son fans -Dice Jin señalando el salón lleno de Bans.

- Esos son hombres que quieren acostarse con Mara. -Termina la frase.

- A ver, es un encuentro de fans. -Dice mi manager al tiempo de que yo digo.

- En efecto lo son.

- Osea que lo admites. -Me dice molesto Jin.

- A ver, no hay que ser un científico aeroespacial para descubrir lo que está pasando. Si ayer dije en un programa de entrevistas que mi fantasía sexual es Ban y hoy se presentan 20 hombres.

- 100 -me corrige Yaya.

- ¿Cómo?- Le digo conflictuada a mi jefe de prensa, quien asiente con la cabeza.

- Perdón, 100 hombres vestidos como Ban, es obvio que lo que buscan es llevar a cabo mi fantasía sexual.

- ¡¡Por encima de mi cadáver en descomposición!! -Dice de manera categórica Jin.

- ¿Perdona?, es un compromiso contractual, no puedo dejar 100. -Le digo en un tono que no admite replica.

- 198. -Me corrige de nuevo Yaya.

- No eran 100.

- Son 100 Otakus y 98 fans.

- Ah! ok, a 198 fans plantados, solo porque a ti te dieron celos.

- Esos no son fans, ¡ellos quieren meterse en tus pantalones! -Me dice aun más molesto.

- No entiendo porqué estás tan molesto.

- Cómo no me va a molestar que vengan 100 idiotas, a tratar de compartir cama con mi mujer.

- A ver Jin, esos idiotas siempre están presentes en mi vida, lo que pasa es que YO soy lo suficientemente respetuosa contigo y no te obligo a verlos, de hecho siempre te hago saber que eres el único hombre que despierta en mi, un interés romántico y sexual. Si lo piensas bien, siempre pongo en su lugar a quien trata de propasarse conmigo. ¿Me equivoco?

- No señora. -Me dice a regañadientes.

- ¿Ves la diferencia? - Puedo ver el momento exacto cuando mi pareja, mi Jin, entiende que se ha portado como un imbécil durante toda la semana dándole entrada a esas mujeres, porque su rostro cambia de expresión.