Mi casa


Gordon Matta-Clark Bingo 1974


Luego de mucho pensarlo y hablarlo con algunos amigos, he decidido visitar la controversial y controvertida exposición del artista Gordon Matta-Clark, o como lo han llamado varios medios, el anarquitecto que destruye los edificios, la cual se exhibirá en un reconocido museo de la ciudad.



Una vez en la capital, parqueo mi hermosa camioneta cerca del museo y mientras camino hacia la entrada, puedo ver personas de la alta sociedad vestidas con vistosos atuendos y hermosos peinados, todos expectantes de ver la nueva obra de arte que traída desde las Cataratas del Niagra, un hombre que ha difuminado los límites de lo que conocemos como arte, haciendo cosas inesperadas a partir del uso de edificios, casas y piezas arquitectónicas para llamar la atención.


Y aunque todo eso suena realmente emocionante, transgresor y diferente, para mi es una experiencia distinta y mucho más personal que la de cualquier asistente, porque yo no vengo a encontrarme con una pared, una casa o un pedazo de algo que fue un refugio, un edifico sin importancia o una casa inhabitada. Yo, vengo a encontrarme con lo poco que ha quedado de aquello a lo que en una época muy feliz de mi vida llamé hogar.


Camino entre las personas buscando ese pedazo de pared de color verde menta, un tono que le recordaba a mi madre el color insignia de la famosa joyería, donde mi padre le había comprado un hermoso anillo de compromiso, antes de emprender un viaje al- rededor del país en mi hermosa camioneta, en donde no sobra mencionar que fuí concebida y traida al mundo por una partera; la ventana donde tantas noches me senté a leer, disfrutando de las noches estrelladas, mientras estuve recordando y recorriendo las diferentes salas del museo, pude oir a las personas discutir la nueva obra, algunos con admiración, otros con algo de desprecio, pero todos con mucha pasión. Sigo por el piso de madera a una sala llena de personas, en donde me encuentro con aquella pieza de arte y no puedo evitar que los ojos se me llenen de lágrimas...

-¿Estás bien? -Me pregunta una voz grave y varonil, por lo que me volteo para ver la persona a quien pertenece y me encuentro con un hombre alto, de pelo rubio y facciones delicadas.

- Disculpa, es que esta exposición es... -Se me atoran las palabras en la garganta.

- ¿Una representación del desmoronamiento de nuestra sociedad?, ¿la recuperación de lo olvidado?, ¿aquello barrido debajo de la alfombra? -Me pregunta o mejor me dice, este erudito del arte y la cosa es que yo no encuentro las palabras para decirle que, eso barrido debajo de la alfombra es...

- Perdona, a veces me cuesta dejar al curador en casa, pero al ver a tus ojos y comprendo que para ti, esta pieza es algo más personal ¿verdad? -Me dice y se acerca un poco más a mí, con el fin de darme un poco de privacidad, ocultando de la mirada de los curiosos, mi reacción frente a la pieza .

- Es un pedazo de mi, de mi... -No puedo terminar porque el llanto me traiciona, por lo que el hombre me abraza de una manera reconfortante.

- La verdad es que cuando este tipo de situaciones ocurren, solo puedo agradecer el trabajar en algo que conmueve a las personas a las lagrimas. -Al ver que mi llanto se hace más fuerte me dice.

- Respira, tranquila, estoy acá para apoyarte. Esto es lo maravilloso que tiene el arte, que si le permites, logra hablarle a tu corazón primero que a tu cabeza.-Me dice el apuesto extraño, recordándome que estoy en un reconocido museo, en medio de una muy publicitada exposición.

- Perdóname. -Le digo secándome las lágrimas.

- No tienes de que disculparte, es un honor hacer parte de tu experiencia artística, quieres compartir conmigo lo que te ha conmovido. -Miro a mi alrededor y veo que más de una persona está pendiente de lo que digo, algo que reconoce también el apuesto curador.

- Si quieres podemos salir un segundo a la cafetería. -Me dice y yo miro hacia la obra pensando que puede que no logre volver a verla si me voy.

- No te preocupes, soy el curador de la exposición, si quieres volvemos más tarde cuando haya menos personas. -Me dice, mientras me invita a salir hacia la cafetería, en donde pide dos aromáticas.



- Disculpa, no suelo ponerme así en cada exposición a la que voy. -Le digo, en la cafetería, en una mesa al lado de la foto de mi casa, la construcción arquitectónica de donde sacaron lo que ahora se expone en una sala del museo.

- Te repito que no tienes de que disculparte. -la sinceridad en sus palabras me da la confianza para confesarle el motivo de mi lágrimas.

- Es que esa pared es un pedazo de mi casa, el hogar que compartir con mis padres cuando era pequeña. -Mi revelación le sorprende.

- No lo puedo creer. -Me dice con sinceridad.

- Por eso me duele un poco que ahora, solo sean una expresión de desorden y confusión.

- Me alegra no coincidir contigo, de hecho me atrevo a decir que Gordon se inspiró en su entorno y lo pintó com paisajes alterados por su imaginación.

- Paisajes de edificios decadentes, olvidados, desalojados. Es como si alguien hubiera tomado los más bonitos recuerdos de mi niñez y los hubiera resignificado para representar lo olvidado, siento como si me hubiera arrebatado mi hogar. -Y ese sentimiento hace que mis ojos se vuelvan a humedecer.

- ¿Me permites ser sincero? -Me dice tomándome la mano.

- Claro. -Le digo.

- Creo que debes ver la pieza desde otra perspectiva.

- ¿Cuál? -Le pregunto.

- Piensa que Gordon Matta-Clark ha invitado a todos los que asístan a esta exposición, a desviar su atención a las cosas que usualmente no ven, a otra cosa diferente a los edificios elegantes y glamurosos.

- Pero ¿con qué fin?

- El de recordar los hogares de personas sensibles y adorables, a los que se les llenan de lágrimas los ojos, al recordar los hermosos momentos que vivieron en ellos. -Me dice con una sonrisa que me llega al alma y me hace sonreír. Puede que tenga razón, ahora que veo las cosas desde su lugar, Gordon Matta-Clark ha resignificado mi casa y la ha inmortalizado en una obra de arte.

- Además...

- ¿Además?

- Creo que Gordon te trajo hasta mi, para que construyas conmigo un hogar lleno de recuerdos. -Y ese pensamiento me hace feliz...


Nickinaihaus

Nickole Naihaus L.

Nickole Naihans L.


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Foto 1: https://www.moma.org/collection/works/91762

Foto 2: https://pixabay.com/es/photos/hippies-autob%c3%bas-camioneta-imperial-19480/

Foto 3: https://www.moma.org/learn/moma_learning/gordon-matta-clark-bingo-1974/

Foto 4: https://integrated4x.wordpress.com/2012/08/01/gordon-matta-clark-bingo-zoom/


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