top of page

Una guía fabulosa

Actualizado: 20 feb 2023


Es de noche y aunque la luna me acompaña, los caminos empedrados son traicioneros, por lo que hay que recorrerlos con calma, siempre alerta a cualquier movimiento ya sea una rama, una piedra, el viento que choca contra un cuerpo, son señales que me alertan del peligro, por eso el silencio y la discreción son los mejores aliados cuando de espiar se trata, algo que he aprendido a hacer sola.


- Señorita Estefanía Parra, ¿para dónde se dirige usted? -Oigo que dicen a mi espalda y me petrifico del miedo, entiendo que si he sido interceptada por algún español, mi destino estará marcado por la tragedia, por eso con valentía me volteo para hacerle frente a mi destino, respiro pausado y alzo la cabeza para encontrarme con los ojos de un soldado, un rebelde, uno de los míos, uno que ya había visto antes, si mi memoria no me falla es uno de los del circulo más cercano del general Simón Bolivar, quien al ver que me ha asustado me mira con pena y me dice:


- Disculpe, no era mi intención asustarla, pero no me he sentido a gusto sabiendo que vendría usted sola a vigilar al enemigo.

- Es usted un imprudente, además de un lastre que no me puedo cargar.

- Creo su juicio algo injusto.

-¿Quiere que nos pongamos a discutir en medio de territorio enemigo?

- Preferiría nos discutir, pero al parecer no me va a dejar acompañarla sin poner resistencia.

- ¿Está usted loco?, si nos descubren a usted lo torturarían por días y a mi sin duda, me ejecutarían en el acto.

- Porqué habrían de descubrirnos, usted no notó mi presencia sino hasta que le hice saber que estaba detrás suyo.


Me detengo unos segundos para reflexionar lo que me ha dicho y comprendo que es cierto, por primera vez no percibo el movimiento de alguien cerca a mi, algo extraño porque es gracias a mi astucia, arrojo y destreza que he podido mantener al corriente a nuestro ejército de los movimientos de los realistas.


- Tiene razón, lo que no entiendo es ¿por qué ha decidido seguirme?

- Porqué me he cansado de verla recorrer grandes y largas excursiones sola, examinar terrenos y patrullar los alrededores de Tunja.

- Eso es cierto, no hay secretos para mi, desehos, atajos, caverna o escondites que me sean ocultos.

- Y es por eso que ha podido este guiarnos hacia Tunja desde el camino de Toca, noche tras noche.

- Todos debemos poner de nuestra parte, si queremos alcanzar nuestra añorada libertad.

- Pero es que usted no está poniendo una parte, usted está dando su vida a la causa.

- Si puedo usar mis habilidades para escabullirme con el fin lograr que ustedes puedan continuar su travesía y llegar a la capital donde podremos conseguir la victoria, pues eso es lo que voy a seguir haciendo.

- Por eso la admiro desde hace mucho tiempo y la he aprendido a valorar como la mujer valiente que usted es.

- Muchas gracias. -Le digo a manera de despedida con la intensión de seguir mi camino, cuando me veo detenida por el brazo de manera gentil, pero firme.

- Pero eso no significa que usted no está arriesgando su vida continuamente. -Me dice.

- Si logramos acabar con el régimen del terror, será un precio justo el que paguemos, mi vida por la de mis compatriotas.

- Es justo por eso que estoy aquí.

- ¿Para dar su vida?

- No, para defender la suya.

- Pero se puede saber ¿por qué?

- Porque espero poder disfrutar de mi libertad, la suya y la de todos en su compañía.

- Pero ¿de qué está hablando?

- De que espero que una vez hayamos vencido a los realistas y logremos reconquistar nuestra tierra, pueda conquistarla a usted para que comparta su vida con la mía y la llene de aventuras.

- Me está diciendo usted que...

- Que la amo con locura y que después de semanas de hacerlo en silencio y desde la distancia, he decidido ser valiente como usted y hacerlo a su lado.

- Pero que me está pidiendo.

- Que deje de ser valiente sola y lo haga a mi lado. -Y luego de decirme esto me ofrece su mano, la cual tomo sin miedo, mirando al frente sin dudo, porque la duda o el miedo son los peores enemigos en momentos decisivos, como el que estoy viviendo en donde el amor y la lucha se han unido para brindarme un nuevo camino que recorrer, esta vez en compañía.


Fin.


Nickole Naihaus

Nickole Naihans

Nickinaihaus



P.D. Me tomé una pequeña licencia histórica, pues en realidad no se tiene registro de que la a vida de María Estefanía Parra Chinchilla, a quien quise honrar como protagonista de esta historia, pues fue gracias a ella, una campesina nacida en Paipa Colombia, que el ejército libertador pudo llegar primero a Tunja, para vigilar desde el Alto de San Lázaro los movimientos que realizaban los realistas desde Motavita. Hechos que terminaron siendo decisivos para los triunfadores en la posición de combate en el Puente de Boyacá.


P.D. (2) Quiero aclarar que es una historia de ficción producto de la creatividad mía, no pretende otra cosaqueentretener al lector. Aunque si está basada en hechos históricos de María Estefanía Parra Chinchilla.



918 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo

El pianista

Cicatrices

bottom of page